sábado, 15 de enero de 2011

INSTRUMENTALIZANDO LA DECLARACION DE BRUSELAS Y LOS PRINCIPIOS MITCHELL

Segunda Entrada

LA INSTRUMENTALIZACIÓN DE LA DECLARACIÓN DE BRUSELAS Y LOS PRINCIPIOS MITCHELL POR PARTE DE ETA-BATASUNA.

Declaración de líderes internacionales en la Resolución de Conflictos y Procesos de Paz:
Nosotros, los abajo firmantes, damos la bienvenida y elogiamos los pasos propuestos y el nuevo compromiso público de la Izquierda Abertzale con los medios "exclusivamente políticos y democráticos" y una "total ausencia de violencia" para conseguir sus objetivos políticos.
Plenamente realizado, este compromiso puede ser un paso fundamental para poner fin al último conflicto en Europa.
Tomamos nota de la expectativa de que los próximos meses pueden dar paso a una situación donde el compromiso por los medios pacíficos, democráticos y no violentos se convierta en una realidad irreversible. Para ello, hacemos un llamamiento a ETA para que apoye este compromiso declarando un alto el fuego permanente y completamente verificable.
Tal declaración, debidamente respondida por el Gobierno español, permitiría que los nuevos esfuerzos políticos y democráticos avancen, las diferencias sean resueltas y se alcance una paz duradera.
Entre la veintena de firmantes de la Declaración se encuentran cuatro premios Nobel de la Paz –los sudafricanos Desmond Tutu y Frederik de Klerk y los norirlandeses John Hume y Betty Williams–, la Fundación Mandela, Jonathan Powell –ex jefe de gabinete de Tony Blair–, y Mary Robinson –ex presidenta de Irlanda y ex comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos–.  La aparente ecuanimidad y las supuestas buenas intenciones de los firmantes del documento evidenciaban una peligrosa ausencia de distinción entre el agresor –ETA– y la víctima –la democracia española–, al colocar a una organización criminal y a un Estado democrático en el mismo plano de responsabilidad en lo referente a la resolución del conflicto terrorista que la banda exige.

Aunque la Declaración de Bruselas reclamaba a ETA un “alto el fuego permanente verificable”, lo hacía mediante recursos favorables a los terroristas al reforzar la narrativa del conflicto reproducida por éstos con el fin de desfigurar la realidad en torno a su violencia. Así sucedía al elogiar las personalidades mencionadas, entre ellas varios premios Nobel de la Paz, “el nuevo compromiso de la izquierda vasca pro independentista con medios exclusivamente políticos y democráticos para conseguir sus objetivos”. Apoyaban por tanto las tácticas con las que los representantes políticos de ETA vienen escenificando un simulado, pero inexistente, distanciamiento del terrorismo.

Ante las negativas consecuencias que para los terroristas supone la expulsión de Batasuna de las instituciones democráticas, éstos han acentuado sus esfuerzos por eludir su ilegalización en las próximas elecciones municipales y forales. En ese contexto debe interpretarse el pronunciamiento de los firmantes de la Declaración de Bruselas al plantear que “si el Gobierno respondiera de forma apropiada a esta declaración [de alto el fuego de ETA], permitiría el avance de nuevos esfuerzos políticos y democráticos, la resolución de antagonismos y la consecución de una paz duradera”.

   De esa manera los autores de la Declaración transferían al Gobierno español la responsabilidad para la resolución de un fenómeno terrorista del que únicamente es responsable la banda. Ese mismo modelo de difusión de responsabilidad y transferencia de culpa es el que Batasuna emplea, responsabilizando del final de la violencia a un Gobierno democráticamente elegido por una sociedad a la que los terroristas coaccionan. La retórica utilizada en esta Declaración y sus precedentes permite deducir que sus firmantes reclamaban implícitamente de nuestras autoridades la legalización de otra expresión política continuadora de Batasuna. Debe enfatizarse que resulta imposible conciliar la petición de vuelta a la legalidad de Batasuna con una mera declaración formal de supuesta separación de la violencia –que parecen entender suficiente los firmantes de la Declaración y como desean los representantes de ETA–, cuando el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha avalado la ilegalización en muy reveladores términos.

La histórica sentencia dictada en junio de 2009 señala además que “un partido político cuyos responsables incitan a recurrir a la violencia, o proponen un proyecto político que no respete una o varias reglas de la democracia o que persiga su destrucción y el desconocimiento de los derechos y libertades que ella reconoce, no puede prevalerse de la protección del Convenio [europeo de Derechos Humanos] contra las sanciones infligidas por estos motivos”. Por tanto, la reversión de la ilegalización exige mucho más que superficiales fórmulas verbales, al obligar a la renuncia de fines y medios como los que ETA y Batasuna persiguen.

En su defensa de la agenda de Batasuna, Brian Currin ha exigido al Gobierno español el cese de su “violencia”. Ha equiparado, por tanto, de manera errónea el terrorismo de ETA con medidas absolutamente legales y de probada eficacia contra el terrorismo etarra como la ilegalización de su brazo político. En su afán por rehabilitar a Batasuna, Currin viene insistiendo en la exención de ETA y Batasuna de la exclusiva responsabilidad que ambas organizaciones ilegales tienen para decretar el final del terrorismo, interpretación también coincidente con la propaganda terrorista. Su injerencia favorece los intereses terroristas al introducir constantemente un falseamiento de la realidad en torno a las causas y las consecuencias del terrorismo etarra.

En las circunstancias descritas, Batasuna y ETA se benefician del discurso de los firmantes de la Declaración de Bruselas que desvía la atención de las exigencias fijadas por la jurisprudencia al desplazarla hacia unos requisitos meramente formales e insuficientes para la participación en el sistema democrático. Con ese tendencioso objetivo, el artífice de la Declaración, el sudafricano Brian Currin, ha instado al Gobierno español a adoptar los denominados “principios Mitchell”, utilizados en el contexto norirlandés pero absolutamente irrelevantes en el marco democrático español. Así sucede porque dichos principios no constituían más que una retórica declaración de intenciones democráticas básicas y de rechazo formal a la violencia que son descontextualizados por parte de Batasuna para burlar la legalidad.

Nota mía: Os remito, además, a la entrada que titulé “Carta a Paul Ríos (Lokarri)”, donde se hace constar que el recurso semántico “ausencia de violencia”, esconde un trampa táctica de violencia latente y por lo tanto no ausente.

Seis eran los denominados “principios Mitchell”:
1º.- la resolución de cuestiones políticas a través de medios democráticos y exclusivamente pacíficos;
2º.- el desarme total de todas las organizaciones paramilitares;
3º.- el acuerdo de que dicho desarme debía ser verificable a satisfacción de una comisión independiente;
4º.- la renuncia y la oposición a cualquier esfuerzo llevado a cabo por otros para utilizar la fuerza o amenazar con su uso con el fin de influir en el curso o en el resultado de las negociaciones multipartitas;
5º.- aceptar someterse a los términos de cualquier acuerdo alcanzado en las negociaciones multilaterales y recurrir a métodos democráticos y exclusivamente pacíficos para intentar alterar cualquier aspecto de ese resultado con el que puedan estar en desacuerdo;
6º.-urgir el fin de los asesinatos y palizas de “castigo” y emprender medidas efectivas para prevenir dichas acciones.

Estos principios fueron los cimientos sobre los que se edificó una segunda Declaración, esta vez denominada Declaración de Gernika, suscrita por Batasuna, EA y Aralar entre otros.

La decepción es aún mayor al repasar los principios Mitchell, invocados en la Declaración de Guernica. Batasuna recoge tres, los referidos al "uso de medios exclusivamente democráticos y pacíficos", la "oposición a la amenaza de recurrir a las armas" y el "respeto a los acuerdos" con el compromiso de "recurrir solo a métodos exclusivamente democráticos y pacíficos" para modificarlos. Todo ello se resume en el calificativo que Batasuna parece ahora echar en falta: "irreversible". Sin embargo, no se lo pidió a ETA, lo cual revela que o bien asumió su debilidad de origen en la negociación o bien quiere hacernos creer que se ha distanciado de la banda más de lo que lo ha hecho en realidad.

 La Declaración de Guernica recoge el primero, el cuarto y el quinto (citados más arriba), pero deja de lado el segundo y el tercero, que hacen referencia al "desarme total de todas las organizaciones paramilitares" y a que "dicho desarme debe ser verificable por una comisión independiente".

El senador Mitchell no aplicaba el adjetivo "verificable" a un alto el fuego, como hace Batasuna, sino al desarme, porque un alto el fuego resulta tan evidente que no requiere comprobación alguna. La verificación se ha venido entendiendo internacionalmente -no solo en el Ulster, sino también en procesos como el desmantelamiento de la Contra nicaragüense hace 20 años- como una comprobación de que los grupos armados destruyen sus arsenales. Pero si no hay irreversibilidad, si no hay un abandono definitivo de las armas, ¿qué se va a verificar? * (Irene Lozano, El País, 15-1-2011)

Frente a la vacua retórica de los referidos “principios Mitchell”, la ilegalización de Batasuna cuenta con el respaldo de una legislación nacional e internacional que determina con claridad las causas de su prohibición y también, por tanto, las condiciones que deben cumplirse para la participación de un partido político en el juego democrático. Es decir, el verdadero test del compromiso democrático de una formación no puede ser una mera declaración formal de intenciones, sino la fehaciente constatación del respeto a una legalidad determinada por las instituciones democráticas responsables. Los dirigentes de Batasuna intentan convertir dichos principios formales en una alternativa a los requisitos legales que motivan la ilegalización de esta formación política.

La propia ETA ha dejado clara su interpretación de los “principios Mitchell”:
“Esos principios constituyen las reglas de juego que todos los partidos políticos debieran aceptar en las conversaciones multipartitas para superar el conflicto político. Por lo tanto, corresponde a los partidos mostrar su compromiso con esos principios. En cualquier caso, y aunque esté fuera de ese ámbito, ETA tiene voluntad, tomando en cuenta los ‘Principios Mitchell’, de no influir en las conversaciones entre los partidos y de respetar los acuerdos que en ese ámbito se puedan lograr en la resolución democrática del conflicto”. Este explícito desmarque que ETA realizó de los “principios Mitchell” revela el error de quienes insisten, sin fundamento alguno, en la voluntad de la organización terrorista de poner fin a su campaña de violencia. Evidencia además el error de los actores nacionalistas que han dado credibilidad a la propaganda terrorista, aceptando tácticas como las que se describirán en la siguiente entrada, que contribuyen al objetivo terrorista de recomponer alianzas independentistas bajo las directrices de ETA.

Próxima entrada: Recomponiendo el Nacionalismo Radical.

¿QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ? Un análisis del estado de la cosas tras la declaración de ETA de septiembre de 2010.

Primera entrada:
 
LA VERGONZOSA ACTITUD DE LA BBC 


   Voy a comenzar con este título una serie de entradas basadas en el riguroso, erudito, hermenéutico y completo análisis que el profesor titular de Ciencia Política de la Universidad Rey Don Juan Carlos, Rogelio Alonso, ha realizado bajo el título Propaganda, Internacionalización y Recomposición del Nacionalismo Radical. Con esta serie de entradas se pretende ofrecer una visión de lo que está aconteciendo en el País Vasco a partir de la declaración de ETA del 5 de septiembre de 2010, en el que se exponen, los motivos, el porque, las estrategias y demás movimientos políticos que se han producido y se están produciendo, de cara a que no os perdais en el laberinto de declaraciones de "alto el fuego", manifestaciones de partidos políticos, etc... Y tengais una idea clara de cuales son las intenciones de cada cual cuando dice esto o aquello. Espero que os sirva de guía mental y de fortalecimiento de vuestras convicciones democráticas.

   La BBC, el ente público de la radiotelevisión británica, se convirtió en un útil altavoz de la propaganda terrorista al aceptar la difusión de un vídeo de propaganda terrorista sobre el que, además, la BBC informó incorrectamente al tergiversar tanto el contenido de lo anunciado como las motivaciones de sus autores.
 
   Al contrario de lo que la corporación británica señaló en su página web, al presentar la noticia con carácter de “exclusiva mundial”, ETA no anunció que “no cometerá acciones armadas” en el futuro. En ningún lugar de la declaración se afirmaba tal cosa, pues los terroristas se limitaban a señalar  que “ETA hace saber que ya hace algunos meses tomó la decisión de no realizar acciones armadas”, al tiempo que reafirmaba su compromiso con su campaña de “confrontación”.

   Debía cuestionarse por tanto el valor noticioso de un anuncio que ignoraba que la existencia de una organización terrorista en un contexto democrático como el español supone una intolerable amenaza que en modo alguno puede matizarse por el hecho de que los terroristas, con fines propagandísticos, y como consecuencia de su considerable debilidad, hiciesen público un “parón técnico”.
  
   La BBC sucumbió al encanto de sensacionalistas imágenes brindadas por los terroristas en la búsqueda de sus objetivos propagandísticos. La tendenciosa cobertura que la BBC realizó del comunicado etarra en septiembre incurría también en una distorsionada presentación de las aspiraciones de ETA al reproducir sin cuestionamiento alguno los deseos expresados por los terroristas de “poner en marcha un proceso democrático” y de “lograr sus objetivos por medios pacíficos y democráticos”. De ese modo, al ofrecer su privilegiada y respetada plataforma a ETA, la BBC permitió a una organización criminal revestir el resultado de la exitosa acción antiterrorista contra ella –signo de evidente fracaso y decadencia– casi como un magnánimo gesto de buena disposición.

   Semejante asociación era ineludible en una cobertura en la que volvían a despertarse esperanzadoras pero infundadas expectativas sobre el inminente final del terrorismo. En consecuencia, tal y como persigue la propaganda terrorista, una organización criminal responsable del asesinato de seres humanos volvía a ser asociada con términos absolutamente contrarios a lo que representa: paz y democracia. Son ambas palabras clave o talismán con las que, como demostró el último “proceso de paz”, se busca coaccionar emocionalmente a una sociedad amenazada. De ese modo se facilitaba al movimiento terrorista su objetivo de transferir la responsabilidad por la resolución del conflicto terrorista a otros actores, como, por ejemplo, al Gobierno español.

   En este sentido es también relevante la negativa de la BBC a referirse a ETA como una organización terrorista, describiéndola en cambio como “grupo separatista”. El libro de estilo de la cadena rechaza el término “terrorista” en aras de una supuesta neutralidad que, sin embargo, facilita la desinformación y la distorsión de la realidad en torno a ETA. Al contrario de lo que se deduce de la postura de la BBC y de otros medios que evitan identificar a ETA como un grupo terrorista, semejante actitud no denota imparcialidad u objetividad, sino subjetividad valorativa encubierta bajo una asimétrica neutralidad, evidente también en la cobertura del comunicado que aquí se está analizando. Así es, porque tratar a ETA como algo diferente a una organización terrorista, interpretando sus comunicados sin un riguroso análisis y contextualización de su naturaleza y estrategia, no equivale a informar objetiva y correctamente sobre el fenómeno de violencia política que tiene lugar en una sociedad democrática europea.

   La proyección obtenida por la banda gracias a la difusión de su propaganda a través de la BBC abonaba el terreno para profundizar en la internacionalización que Batasuna- su partido político- pretendía lograr con el fin de involucrar a agentes externos que presionasen al Gobierno español en la defensa de sus intereses, pues la injerencia externa permite al movimiento terrorista difuminar su exclusiva responsabilidad sobre el final de la violencia.

Próxima entrada: La instrumentalización de La Declaración de Bruselas y Los Principios Mitchell por parte de ETA-Batasuna.

 

sábado, 8 de enero de 2011

A VUELTAS CON LA RECONCILIACIÓN

Un nuevo mantra mediático va apareciendo poco a poco en la opinión pública y publicada ante el (no) anuncio del final de ETA. Me refiero en concreto a la reconciliación, el nuevo fetiche semántico, que como gran película de estreno, se espera próximamente en los mejores medios de comunicación.

Antes de continuar me gustaría dejar claro, que mientras exista la banda terrorista en activo, que continúa amenazando, extorsionando y cometiendo atracos de aprovisionamiento táctico, me parece una auténtica obscenidad hablar sobre éste y otros temas.

El concepto reconciliación va unido, indefectiblemente, como necesario para una convivencia futura, pacífica y democrática. Para no liarnos, habría que recurrir una vez más al significado de la palabra. Según el DRAE, reconciliación es volver a las amistades, o acordar o atraer los ánimos desunidos. La primera reflexión que se me ocurre es la de preguntarme si realmente en el País Vasco es necesaria una reconciliación para un convivencia pacífica y democrática, que implicaciones tiene el asumir esa necesidad y si no estaremos cayendo de nuevo en la tela de araña de los exégetas filo etarras.

¿Pero qué necesidad tienen las víctimas de reconciliarse con nadie?, ¿Qué necesidad tenemos de compartir cuadrilla, txoko o los triunfos de nuestro equipo con los victimarios? Porque de eso estamos hablando. En eso consiste la reconciliación, ¿no?. Las relaciones entre los individuos de una sociedad están regladas y normativizadas por nuestro ordenamiento jurídico emanado del Estado democrático de derecho. Todos estamos sometidos al imperio de la Ley. Ese y sólo ese es el marco en el que se deben de basar las relaciones interpersonales. Si cuando tengo un problema con mi vecino, me dedico a rayarle su coche, estoy demostrando un déficit democrático preocupante. Si cuando mi vecino no tiene las mismas ideas que yo, le pego un tiro y encima le echo la culpa al sistema, entonces me he convertido en un terrorista. En definitiva, para que la convivencia en nuestra sociedad sea justa, igualitaria y pacífica para todos, debemos exclusivamente someternos todos al imperio de la Ley, asumir y aceptar el Estado democrático de Derecho, con sus imperfecciones y con su posibilidad de mejora, sin duda. Por eso la reconciliación, ni es necesaria, ni es preceptiva para una convivencia en paz. Y mucho menos exigible.


Como describía recientemente Rogelio Alonso, una de las personas mejor informadas sobre el proceso de reconciliación de Irlanda del Norte, tras el proceso de paz, comenzaron a excarcelarse a presos del IRA con asesinatos a sus espaldas. Los medios de comunicación no tardaron en trasladar la posible reconciliación entre víctima y victimario a la televisión, promoviendo programas- encuentros entre ellos. En concreto, en uno emitido por la BBC, que tenía como moderador a Desmond Tutu, se llegó a poner entre las cuerdas a una víctima cuando ésta era inquirida por el moderador que le hacia ver el esfuerzo ético y moral que el victimario estaba realizando al personarse allí y pedirle perdón por los asesinatos cometidos. La víctima se había transformado de repente, a ojos del espectador, en un ser inmisericorde, sin altura de miras, que era incapaz de perdonar por el bien de la comunidad. Ni que decir tiene, que por su parte el terrorista, se había convertido en una víctima de su pasado y de la intransigencia de su nuevo victimario. Así son las cosas en Irlanda hoy en día y algunos lo ponen como ejemplo a seguir.

Este espectáculo mediático ha sido la fuente de inspiración de la película Cinco Minutos de Gloria, de la que también se hace eco Rogelio Alonso. En ella se recrean esos encuentros televisivos para denunciar la perversión moral a la que se somete a las víctimas frente a sus victimarios. El asesino se nos presenta como una persona atribulada, con remordimientos de conciencia por su pasado y por el resultado de sus actos, eso sí, sin un ápice de culpa, pues la misma la dirige hacia esa sociedad, ese submundo de la violencia donde vivía, que le empujaba a cometer esas atrocidades. En definitiva, se nos presenta como una víctima más, susceptible de ser comprendida, perdonada y con derecho a la reconciliación.

El concepto de reconciliación implica, por lo tanto, asumir una ruptura entre los miembros de una comunidad, que los ha llevado finalmente a un enfrentamiento. Puesto que la violencia es reprobable, venga de donde venga, los promotores de la reconciliación hacen tabla rasa, las igualan y las dan por legítimas, pasando por alto la misma y sus causas, poniendo el énfasis en el resultado final, una convivencia pacífica y democrática. Presentada así la situación, despojada ya de cualquier justificación política, la reconciliación se convierte en una obligación ética y moral para ambas partes y muestra a aquellos que no estén por la labor reconciliatoria, como seres inmisericordes, llenos de rencor y odio e insolidarios con sus conciudadanos y con el futuro de la convivencia en su comunidad. Lo que se esconde detrás de este proceso es la relegación al olvido de lo que ha originado esa presunta fractura. La reconciliación no es un proceso unidireccional, no recae sólo sobre la voluntad de una de las partes, la víctima, máxime cuando hasta los terroristas se nos presentan como tal, si no que requiere cierto feedback. En una reconciliación hay que contar con la voluntad de las dos partes a reconciliar, que tanto una como la otra, asuman, quieran y acepten la misma. En definitiva, no se trata de que la víctima se reconcilie con el victimario, si no que éste a su vez, asuma, quiera y acepte esa reconciliación. En suma, se legitime, o al menos, se entienda su actuación pasada. La racionalización consiguiente seria; tú, víctima, te reconcilias conmigo a pesar de mis actos, reconozco tu esfuerzo y te lo agradezco. Yo me arrepiento de las muertes causadas, pero has de saber que yo también hago un esfuerzo, solicitando tu perdón reconozco mis errores pero entenderás que no me quedaba otra solución. Esa inevitabilidad de los hechos diluye la culpa y la carga moral y la expande por toda la sociedad. En definitiva, sin una clara distinción de que no es igual el sufrimiento objetivo de la víctima frente al subjetivo del victimario, la sociedad puede caer en comportamientos coercitivos y coaccionadores hacia las víctimas, que en aras del bien común, promoverá y presionará para que tanto uno como otro la acepten. Y ejemplos claros de este tipo de racionalización la estamos observando ya en personalidades como el Arzobispo de Valladolid, Blázquez, que durante años fue Obispo de la diócesis de Bilbao, cuando manifiesta que ante un final de ETA la sociedad seria magnánima y generosa con ellos.

El concepto de reconciliación incorpora, además, como esas ofertas de la tele tienda, otros conceptos como el perdón. Como apunta Rogelio Alonso, tras una formula verbal vacía, con la solicitud del perdón “se presiona a la víctima, eximiendo de responsabilidad al criminal a cambio de una mera fórmula verbal. Ese perdón artificial reemplaza la imprescindible aplicación de la justicia penal mediante una nueva victimización que desnivela las categorías de víctima y victimario, pues éste se niega a deslegitimar el injusto sufrimiento causado a aquélla. Los asesinos reproducen una propaganda en la que el asesinato es presentado como necesario, expresando únicamente las razones subjetivas que en su opinión lo justificaban. De esa forma el simple reconocimiento formal del daño difícilmente aliviará a la víctima, pues su sufrimiento aparece como necesario y, por tanto, la injusticia cometida no fue tal”.

El concepto del perdón invade la esfera más íntima de la persona y por lo tanto imposible de reglar para un Estado. No hay sistema político que dicte una Ley para obligar a las personas a perdonar. El perdón es un acto privado y por lo tanto inabarcable para el Estado de Derecho. Nada ni nadie tiene la fuerza moral para obligar a una víctima a perdonar a su victimario. Nada ni nadie tiene la fuerza ética y moral para contraponer el esfuerzo redentor del terrorista contra la voluntad privada de la víctima de otorgarle el perdón. Ni el terrorista ni la víctima tienen porque reconciliarse para una convivencia pacífica. Sólo tienen que asumir, aceptar y someterse al imperio de la Ley.

Y eso, y sólo eso, es lo que hemos estado haciendo durante estos cincuenta y un años de terrorismo etnonacionalista. Las víctimas hemos renunciado a responder al mal con mal, a la violencia con violencia y hemos dejado en manos de la administración de justicia, que nos ofrece nuestro estado de derecho, la gestión de la misma. ¿Qué mejores y mayores esfuerzos se nos pueden exigir a las víctimas para promover una convivencia pacífica?

Las causas de la aparición del fenómeno terrorista en los diversos países donde se ha expresado, responden a una idiosincrasia particular, difícilmente extrapolable al resto. Así, intentar proyectar en uno determinado las soluciones que han funcionado en otros es estar condenado al fracaso. Los ejemplos de Irlanda y de Sudáfrica, nos deben de servir para saber qué es lo que no tenemos que hacer más que para lo contrario. El País Vasco no presenta una sociedad dividida, separada o enfrentada por razones políticas, lingüísticas, ideológicas o culturales, aunque algunos no cejen en ese empeño. El País Vasco no necesita una reconciliación, pues no hay nada que reconciliar. No caigamos en la trampa que supone desviar y reducir la reconciliación a un problema entre víctima y victimario, pues confundiremos una vez más, la causa con la consecuencia. Confundiremos una causa política con una consecuencia social. No, lo que hay que reconciliar es al terrorista, al victimario, y sus adláteres, con el Estado de Democrático y de Derecho, que asuma, acepte y se someta al mismo.

O quizás, simplemente estaremos confundiendo también reconciliación con regeneración. Regeneración ética, moral y política de toda una sociedad, porque como apuntaba Iñaki Unzeta, profesor de sociología de la UPV, no es que los terroristas y sus adláteres sean intrínsecamente malos, desde el punto de vista ético y moral, no es que sean manzanas podridas dentro de un cesto, del que hay que apartarlas para que no pudran a las demás, si no que es el mismo cesto el que ya está podrido y el que habrá que cambiar, regenerar de una vez por todas. Pero ese será otro asunto a reflexionar y desarrollar en otra entrada.

Saludos.

8 DE ENERO. CUMPLEAÑOS DE EDU. IN MEMORIAM

   Hoy, 8 de enero, cumpliría 51 años. Allí donde estés que tengas un feliz día, los que aún quedamos por aquí segimos sin olvidarte. Zorionak, Edu, Feliz Cumple.

sábado, 4 de diciembre de 2010

CARTA PARA PAUL RÍOS (LOKARRI)

   El pasado día 28 de noviembre ElCorreo publicaba una entrevista a Paul Ríos, a la sazón, coordinador o director de Lokarri. La entrevista versa principalmente de los acontecimientos que están acaeciendo alrededor del fin de ETA y la opinió que Paul Ríos tiene sobre los mismos. En la entrevista se le hacen dos preguntas, una de ellas, directamente aludida a mi persona en relación con la carta que remití al periódico y que ya la inserté como entrada. Las preguntas en cuestión son las siguientes:

La foto de Brouard
- ¿Cómo valora el gesto de las dos víctimas de ETA que acudieron al homenaje de Brouard?

- La foto valía más que mil notas de prensa sobre reconciliación. Sería importante que esos gestos se repitieran en el futuro, pero para que se produzcan requieren de una reflexión individual. Rosa Rodero y Cristina Sagarzazu han hecho este esfuerzo, pero no se lo podemos exigir a todas las víctimas. A las instituciones sí les pediría que contribuyan a que estos gestos se repitan.
- Josu Puelles no lo ve igual. Entiende que no hay reciprocidad en el mundo de Batasuna.
- Estos gestos no son exigibles a todas las víctimas y menos a familiares de víctimas recientes. Puelles fue asesinado hace año y medio y su hermano no ha tenido tiempo de llegar a la reflexión de Rodero y Sagarzazu. La grandeza de estas dos mujeres es que tomaron la decisión sin esperar reciprocidad. 

   Intenta usted restar credibilidad, veracidad o importancia a la carta que dirigí a Rosa Rodero y Cristina Sagarzazu, con el vano argumento de la cercanía temporal del asesinato de mi hermano Eduardo Puelles, incapacitándome emocionalmente para realizar juicios reflexivos justos que usted identifica con el de ellas. Literalmente dice “…no ha tenido tiempo de llegar a la reflexión de Rodero y Sagarzazu…”. Cierto que no ha pasado ni año y medio desde entonces pero le puedo asegurar que he recibido multitud de llamadas y mensajes de otras víctimas de ETA, algunas con más tiempo para la reflexión que las propias Rosa y Cristina, y todas me han transmitido su apoyo y han suscrito al ciento la carta remitida. Entiendo que salga en defensa de Rosa y Cristina, pues ambas forman parte del colectivo que usted dirige, Lokarri, han suscrito el documento de adhesión a la Declaración de Bruselas que usted ha promovido y han dejado en su revista perlas verbales como “No es a ETA a la que hay que derrrotar es a la violencia… las víctimas de ETA somos la consecuencia de un conflicto no resuelto y ya es hora de hablar del problema que todos tenemos encima, de sus causas y de sus consecuencias”. (Cristina Sagarzazu,28-11-06). Lo cual me anima a ratificarme en todas y cada una las argumentaciones que expuse en esa carta.
   Si tengo que dejar pasar quince años para llegar a este tipo de reflexiones, espero que, llegado el momento, me incapaciten legalmente para el resto de mis días.
     
   Asimismo, el señor Paul Ríos, vierte la siguiente opinión en relación al documento de bases de Principios rectores para un final de ETA sin impunidad, que han confeccionado el 99% de las asociaciones y fundaciones víctimas del terrorismo. La pregunta y su respuesta es la siguiente:

¿Qué opina del manifiesto hecho público por las asociaciones de víctimas esta semana?
- Hay que diferenciar algunas asociaciones del colectivo de víctimas. A algunas agrupaciones se les han roto los esquemas. Siempre han apostado por la derrota de ETA y ahora están descolocadas por la posibilidad de que la violencia desaparezca por sí misma. Como querían la derrota y la humillación, están alzando su voz. Luego está el tema penitenciario. Las víctimas tienen qué decir en reconciliación, reintegración... pero las cuestiones penitenciarias corresponden a las instituciones. Estas asociaciones se oponen a una mesa de partidos porque es algo extraparlamentario y luego ellas quieren suplantar a las instituciones. Eso no les compete.

   Sin querer entrar en una deriva de réplicas y contraréplicas, aprovecho este blog para rebatir al señor Paul Ríos sus argumentos al respecto.

   Veamos, Lokarri es una organización social, independiente y plural que lucha por la paz y la normalización de la convivencia en Euskal Herria...La misión, el proyecto y la propia denominación de esta red ciudadana se vinculan a este compromiso que pretende reflejar la voluntad social mayoritaria de acuerdo, consulta y reconciliación.
  
   Así, al menos, se define en su página web. En realidad son los herederos de aquel otro movimiento ciudadano llamado Elkarri, que con una autopretendida aureola de imparcialidad y pluralismo ciudadano, no tuvieron ningún reparo en poner su firma, junto a la de ETA, en el Pacto de Lizarra, de nefasto resultado para la convivencia democrática, tanto política como social, del País Vasco, en la que literalmente, discriminaban del ámbito de decisiones políticas a la mitad de la ciudadanía vasca, señalándolas, además, como los enemigos de lo que ellos denominan Euskal Herria, representada en los partidos como el PSE, PP, UPN, CDN, etc...
   Más adelante definen sus objetivos: "Lokarri debe servir para unir, sin exclusiones y sin vencedores ni vencidos, en el proceso de solución. La misión de Lokarri es, por ello, ser lo que sirve para unir, en concreto, hacer de la propuesta de acuerdo, consulta popular y reconciliación un factor de unidad e integración social y política. "
Y para conseguir sus objetivos los basan en los siguientes principios:
   * La defensa de la no violencia, la vida y los derechos humanos como absoluto ético. Ninguna causa justifica el uso de medios que atenten contra la dignidad humana. Los derechos y libertades fundamentales tanto en sus expresiones individuales como colectivas deben respetarse sin excepciones.
   * La opción por el diálogo sin exclusiones y el pluralismo como fundamento de la convivencia. La diversidad de nuestra sociedad exige un esfuerzo constante de diálogo e inclusión. La no unilateralidad, el acuerdo y la obligación de pactar son criterios básicos para nuestra convivencia.
   * El respeto a la voluntad popular y a los principios democráticos como regla básica de la política. Nuestra sociedad tiene la capacidad y la voluntad de decidir sobre su futuro sin vetos, ni imposiciones, y mediante procedimientos exclusivamente democráticos. Esta voluntad debe ser políticamente respetada y legalmente encauzada. 

   Y ya vale de hacerles propaganda que con lo que hay, ya tenemos suficiente.

   Bien, en realidad, y ciñéndonos a sus propias definiciones, es obvio, que nacen viciados de origen. Afirman ser independientes y plurales, (cuando en realidad querrían decir independentistas y singulares), pues asumen como punto de partida irrenunciable la necesidad de una consulta, a la que se ha de llegar por vía del acuerdo para conseguir la reconciliación. Este acuerdo debe hacerse sin exclusiones, sin vencedores ni vencidos, o sea, con ETA y sin reprocharles nada, ni por los medios usados, ni por sus fines ideológicos (al fin y al cabo comparten los mismos objetivos), ni por los asesinatos cometidos, los heridos ocasionados, los obligados al exilio. Y mucho menos sin posibilidad de aplicárseles justicia, (por cierto, ¿habeis visto por algún lado de su página web esta palabra como eje vertebrador de la reconciliación futura? No, verdad. Que curioso que la misma se ignore y en cambio sea imprescindible para alcanzar dicha reconciliación, el acuerdo, la negociación, el diálogo, la defensa del pluralismo, en fin, patético).
   Para Lokarri (o sea Paul Ríos) lo determinante es que no haya violencia en el contexto de ese acuerdo o diálogo, pero poco dicen de la violencia habida y que ha servido de coacción para, entre otras cosas, asumir la necesidad de llegar a una negociación con los terroristas, a un acuerdo.  La ausencia de violencia exigida hay que entenderla como un recurso semántico para no reclamar a ETA su  completa, absoluta y definitiva desaparación. La ausencia de violencia,  así entendida, se circunscribe, exclusivamente,  al resultado activo de la misma, a la comisión directa del acto violento, es decir, al asesinato concreto, a la colocación de artefactos explosivos, extorsiones a los empresarios, amenazas directas, etc... Pero la sociología y la psicología moderna amplían el campo hermenéutico de la violencia, no sólo a esas expresiones, si no a la violencia en estado latente, como amenaza subliminal o implícita en nuestras actitudes. En nuestra sociedad hay ejemplos claros de este tipo de violencia latente. Por ejemplo, un hogar donde se llevan produciéndose agresiones de violencia de género (sobre la mujer) o doméstica (sobré hijos, padres, etc...), de forma sistemática y duradera, por parte del cónyuge, o del miembro familiar que sea, no deja de estar sometida a esa violencia por el mero hecho de que haya días que el victimario no realize acciones activas violentas. Su sóla presencia en el hogar es motivo de generación de un estado de temor, sentido por sus posibles víctimas, que vivirán, en el mejor de los casos, en una situación de violencia latente, a la espera de la reacción violenta activa  del victimario en cuanto éste entienda que tiene el menor motivo para iniciarla. 
   Otro ejemplo: Nadie entendería que no existe, al menos, una violencia latente, subliminal o implícita si viéramos a ciudadanos paseándose por la calle con un bate de beisbol o portando un cuchillo o navajas. Aunque en ese momento no amenazaran a nadie directamente, es obvio, que la violencia latente en esas actitudes es evidente y el efecto que provocan es de temor. 
   Esta es la situación que queda recreada por  la fórmula verbal "ausencia de violencia". ETA, lleva asesinando, extorsionando, amenazando, más de cincuenta años. Su mera existencia, por lo tanto, es una forma de seguir ejerciendo la violencia, aunque no haya acciones activas violentas. Es una amenaza directa, que los interlocutores de un hipotético diálogo no pueden permitir. Así entendida esta "ausencia de violencia", puede ser aprovechada por su brazo político para extraer de sus interlocutores concesiones, so pena de  advertirles que son necesarias para contentar a la bestia y así poder continuar en una situación de "ausencia de violencia", concesiones que,  sin la mera existencia de la banda terrorista, les sería imposible o muy difícil de conseguir.
   Pues bien, esta idea es la que subyace en la famosa Declaración de Bruselas, que a instancias de la propia izquierda abertzale y patrocinada por Lokarri, el amigo Brian Currin, con la  ignorante complicidad de diversas personalidades internacionales, nos  ha querido colar y a la que se remiten continuamente los terroristas y sus adláteres.
   Por otra parte, asumir la necesidad de una negociación para alcanzar un acuerdo lleva implícito la cesíón de algo, es decir, esperan que el Estado Democrático de Derecho ceda a alguna de las pretensiones de la otra parte, que por otro lado, quedan muy claras desde el principio, el acuerdo sólo debe de llevar a la realización de una consulta popular (eufemismo con el que quieren esconder el concepto independentista o separatista). Pero lo realmente perverso de su visión-misión es que, a pesar de repetir continuamente las palabras diálogo, acuerdo, consulta y reconciliación, ese acuerdo, esa negociación, ese diálogo, ha de hacerse a espaldas y fuera de los procedimientos democráticos de un Estado de Derecho, amén de realizarse bajo una situación de violencia latente, como ya hemos visto. Es decir, no se han de realizar a través de los parlamentos, ni de los procedimientos legales previstos en nuestra democracia. No, ha de hacerse a través de una mesa de partidos, sin exclusiones de agentes sociales, etc... y su resultado final, o sea, el acuerdo al que se llegue, lo tiene que respetar el Estado de derecho, sin someterse a sus reglas y procedimientos, o sea, al imperio de la Ley. Poco importa que ese acuerdo sea ya de por sí contraria a los principios democráticos, pues no sólo se ha adecuado a ninguno de su procedimientos, si no que además su esencia substantiva es contratria a la misma. Pues  no contentos que este planteamiento, califican esta forma de proceder como procedimientos exclusivamente democráticos. ¡¡¡Cuánta pedagogía democrática hace falta!!!.
   Este filia por el Acuerdo es  muy vasca. Así, no tendrán reparo en afirmar que los Fueros se consiguieron por este procedimiento o que el llamado Abrazo de Vergara estaba inspirado en el mismo principio. Es decir, los vascos podemos legislarnos mediante el acuerdo, al margen de las Leyes y procedimientos del momento. Ni que decir cabe que ya, sólo asumir este tipo de proceder político, es estremecedoramente antidemocrático, pues da por bueno el uso de la violencia política para forzar la racionalización de la idea de llegar a una negociación sobre los extremos en los que los violentos no estén de acuerdo. 
   Pues bien, si leéis detenidamente la respuesta que da sobre el acuerdo de bases alncanzado por las asociaciones y fundaciones de víctimas, no tiene ningún reparo (y no se le cae la cara a trozos), para afirmar que  "Siempre han apostado por la derrota de ETA y ahora están descolocadas por la posibilidad de que la violencia desaparezca por sí misma","Estas asociaciones se oponen a una mesa de partidos porque es algo extraparlamentario y luego ellas quieren suplantar a las instituciones. Eso no les compete.". Está claro que para el señor Paul Ríos no solo no hay que derrotar a ETA, no hay que deslegitimar su proyecto político para el que han usado la violencia, claro, él comparte dicho proyecto político, si no, que ni siquiera es democrático pedir justicia por los asesinatos comentidos, los heridos producidos, etc... Intentan confundir a la ciudadanía haciendo  incapié en la ausencia de violencia, pero todos sabemos ya que la violencia no es el problema. La violencia es el instrumento que ha utilizado, utiliza y utilizará ETA para imponer su proyecto político legitimado desde la política en dos pilares básicos: la falacia historicista del conflicto vasco y la defectividad de nuestra democracia. Dice que no es competencia de la asociaciones de víctimas suplantar a las instituciones, pero él y su organización no tienen ningún reparo en autoproclamarse impulsores y promotores de acuerdos antidemocráticos. Ahí es nada. Eso señor Ríos si es desvirtuar una democracia.

PRINCIPIOS RECTORES PARA UN MODELO DE FIN DE ETA SIN IMPUNIDAD

Hola a todos. Aquí os dejo el Documento de Bases por unos Principios Rectores para un modelo de fin de ETA sin impunidad que ha sido suscrito por practicamente el 99% de las asociaciones y fundaciones víctimas del terrorismo ( a excepción de la asociación Voces contra el Terrorismo que preside el inefable Alcaraz). Personalmente suscribro dicho documento al ciento. Leerlo y ya me contareis lo que opináis al respecto.

DOCUMENTO DE BASES

PRINCIPIOS RECTORES PARA UN MODELO DE FIN DE ETA SIN IMPUNIDAD

REUNIÓN DE ASOCIACIONES Y FUNDACIONES DE VICTIMAS DEL TERRORISMO


MADRID, 23 DE NOVIEMBRE DE 2010


1. INTRODUCCIÓN

En primer lugar deseamos mostrar nuestro reconocimiento a todas las víctimas de distintos grupos terroristas que han actuado en España, aunque en este documento nos centraremos en el caso de ETA.

Después de 50 años de terrorismo de ETA, la situación de debilidad que vive la organización terrorista hace suponer que podemos empezar a ver su final, aunque su decadencia puede ser aún larga y causar daño.

La debilidad de la banda no es fruto de la casualidad, sino de la actuación decidida del Estado de Derecho en la lucha antiterrorista, de los acuerdos entre los partidos democráticos, de la colaboración internacional y del hastío mayoritario con la violencia en Euskadi y Navarra, así como el compromiso decidido del resto de España. En consecuencia, es fruto de las políticas de tolerancia cero con el terrorismo y de deslegitimación del mismo puestas en marcha por los gobiernos central y vasco.

La posibilidad real del fin de ETA debe ser manejada, en todo caso, desde los principios que inspiran el Estado de Derecho.

Debe ser manejada, además, desde la perspectiva de que también se juega la fijación o no de los principios de la Verdad, la Memoria, la Justicia y la Dignidad de las víctimas de ETA, tanto de los asesinados, como de los heridos, como de los familiares de todos ellos. Y de toda la sociedad en cuanto que toda ella ha sido atacada por el fanatismo identitario de ETA.

Debemos atrevernos a escribir que los fanáticos de la identidad nacionalista han buscado durante largos años destruir la complejidad de la sociedad vasca y navarra para el cumplimiento de su sueño, mediante complejos mecanismos de control comunitario, adobado con procesos de intenso amedrentamiento y propaganda.

Por todo lo anterior, el futuro político de la sociedad vasca no puede escribirse sobre el proyecto político de ETA, aunque sea sin ETA y sin su violencia, porque de otra forma no habrá verdad en la Memoria, ni Dignidad, ni Justicia para sus víctimas que fueron asesinadas con el objetivo de favorecer la implantación del proyecto político de ETA.

No se trata de arrogarse de competencias ajenas, pero no cabe invocar la razón de estado para eludir un debate público, en su caso, sobre los principios rectores reales que van a regir el modelo del fin de ETA.


2. LOS PRINCIPIOS RECTORES DEL MODELO DEL FIN DE ETA

Las víctimas del terrorismo no tenemos competencia para diseñar ni ejecutar las políticas de los gobiernos, pero como cada ciudadano tenemos todo el derecho a exigir:

LA APUESTA POR LA CLARIDAD Y LA FRANQUEZA

Esto significa unos principios sobre el modelo del fin del terrorismo de ETA que incluyan:

- unas reglas de juego claras, comprensibles para todos.
- la cláusula explícita de resistirse a la impunidad judicial o histórica.
- que se evite caer en el juego semántico de ETA y Batasuna, siempre plagado de palabras torticeras, tacticismos maltintencionados y dobles sentidos para engañar.

LA APUESTA POR LA SENSIBILIDAD CON LAS VÍCTIMAS

Resulta especialmente pertinente que los poderes públicos, agentes políticos y grandes poderes y agentes mediáticos actúen con cierto autocontrol en cuanto a los usos propagandísticos del lenguaje en esta cuestión, para no inferir un dolor añadido, ni favorecer una extrema susceptibilidad entre quienes tienen las heridas más sensibles.


3. NOTAS BASICAS DE UN MODELO DE FIN DE ETA SIN
IMPUNIDAD

Las víctimas de ETA no tenemos competencia para diseñar ni ejecutar las políticas de los gobiernos, pero tenemos una especial cualificación para ejercitar nuestro derecho específico a la justicia y la dignidad debidas, así como para tener voz respecto a todo ello.

Ha de considerarse asimismo que las víctimas de ETA no nos hemos vengado y no hemos reclamado justicia privada. Nos hemos sometido a la ley en todo momento, lo cual tiene un valor extraordinariamente pedagógico respecto a la calidad democrática de nuestro futuro común. Nuestra sociedad no debería olvidar que en un Estado de Derecho el derecho a la justicia real no es negociable, ni relativo.

Si se permite algún tipo de impunidad, muchas de las víctimas no podrán completar su duelo. Resulta necesario un modelo de fin del terrorismo con ley y justicia. Precisamente por ello, y con todo el respeto, estamos cualificados para realizar una aportación que ayude a establecer los mínimos (formales y semánticos) que deben guiar a los diferentes actores que intervengan en este trayecto final.

3.1. No a la impunidad en el discurso o evitar la impunidad histórica. La necesaria reprobación de la historia de ETA es una exigencia y condición democrática básica.

Los asesinatos de ETA y toda su historia de acoso y coacción para la consecución de su proyecto político poseen, más allá de la dimensión del daño causado, una dimensión pública innegable. Porque no debemos olvidar que las víctimas de ETA lo fueron para la consecución de un fin político de los terroristas.

Su derrota pasa irremediablemente por no privatizar el daño, por no esconder la dimensión pública de lo que, en las personas asesinadas, quisieron destruir.

Por todo ello, creemos que lo primero que se debe exigir a ETA, a Batasuna y, en general, el entramado político de ETA, es la condena de la historia de terror de ETA, de toda esa historia, para garantizar que no nos encontramos con una de sus habituales jugadas puramente tácticas.

De no hacerse así, uno de sus objetivos clave para el futuro será seguir utilizando su depurada capacidad propagandística para establecer que esa historia del terror ha sido una historia legítima, y volverán a ofender gravemente a tantas familias rotas que ellos han provocado.

Si los responsables del daño causado no asumen su responsabilidad y no denuncian la historia del terror pretenderán relativizar nuestra memoria y verdad, como si fuera una opción más. Como si la sociedad democrática fuera un supermercado de las ideas, y la identidad asesina una opción más, banalizando una vez más, el mal y la historia de su terror.

Existe en la actualidad la tentación de banalizar lo que debemos exigir a ese mundo, precisamente por ello, es preciso tener muy claro que una narrativa que justifique a posteriori el terror de ETA significa tanto como justificar cada uno de los asesinatos que componen esa historia de terror. Significa tanto como decir que cada uno de esos asesinatos estaba bien, que había que cometerlo o que cometerlo no tiene valor. Sería tanto como volver a asesinar a cada una de las víctimas asesinadas.

Puede existir en la sociedad la tentación de establecer directamente un paréntesis, como si nada hubiera ocurrido, siguiendo la tendencia de una parte de la sociedad vasca y navarra que ha vivido así, de espaldas a la violencia fanática, neutral con esta grave y pertinaz vulneración de los derechos humanos contra una parte de sus vecinos. Sería conveniente evitar el establecimiento de un nuevo gran tabú comunitario: el de la repugnancia a escuchar la verdad del horror y sus ramificaciones en forma de violencia de persecución, la extorsión, los miles de niños que crecieron con un silencio obligado por la amenaza de muerte de sus padres....Los asesinatos son sólo la punta del iceberg de una trama completa de horror muchas veces consentido y difuso a la que debemos asomarnos colectivamente.

Es siempre eficaz socialmente enterrar bien a los muertos. Simbólicamente exige plasmar que fueron asesinados, y que lo fueron, ya lo hemos indicado, porque eran tenidos por los asesinos como un obstáculo para conseguir su fin político. Esa verdad tiene que traslucir con claridad en la narrativa que se escriba del pasado de ETA. De no ser así, construiremos el futuro sobre un engaño a sabiendas. (1)

3.2. Compromiso contra la impunidad jurídica

La historia de terror de ETA no tiene ninguna legitimación posible, debe ser condenada. Y esa condena debe ser exigida, mayoritariamente de forma pública, como pública es la estrategia terrorista.

Tal condena debe ser exigida como uno de los mínimos, sin cuyo cumplimiento no es posible ni reinserción particular alguna, ni participación alguna en el juego democrático. El mínimo, el primer límite, está en la condena de la historia de terror de ETA.

Hay mucha gente temerosa de exigir esto a ETA, como si fuera imposible. Pues bien, creemos que ya es hora de sacudirse los miedos y hasta el último gramo de tolerancia hacia una estrategia cruel y asesina.

3.3. Tolerancia cero con las identidades asesinas

Los representantes de la identidad asesina de ETA se asfixian fuera de las instituciones. La intención de Batasuna o de cualquier otra “marca blanca” del entramado político de ETA de presentarse a las elecciones municipales que se celebrarán el año próximo están trufadas de adornos semánticos y maniobras ambiguas que hacen imposible comprobar que no haya tongo o engaño, como ha sido habitual en todos estos años.

En el contexto político actual, existe una necesidad urgente de evaluar correctamente las pretensiones de ETA y Batasuna respecto a las elecciones locales y forales que se celebrarán en el año 2011. (2)

3.4. La política penitenciaria no debe convertirse en una política de gracia.

Un derecho inherente e irrenunciable a la condición de víctima del terrorismo, en cuanto ciudadanos con derechos completos, es el derecho a la Justicia.

La política penitenciaria sobre el colectivo de presos de ETA no debe considerarse como un instrumento de futura utilización para equivaler a políticas de gracia, porque las leyes no lo indican así.

Una política penitenciaria que llegara a basarse en la excarcelación anticipada de presos juzgados y sentenciados, enmascarándolo en una aplicación laxa de la progresión de grados, supondría una forma de impunidad.

Existe en la opinión pública española la tentación de pedir a las víctimas del terrorismo “generosidad”, instándoles a que sacrifiquen sus legítimas reclamaciones y renuncien a su justa reivindicación de justicia. Esta petición es una forma de chantaje moral, especialmente injusta teniendo en cuenta la naturaleza de los delitos y de la naturaleza de su duelo, todavía en parte pendiente y dependiente de un fin de la violencia sin impunidad.

3.5. El cumplimiento íntegro de las penas y de la ley

La Constitución de 1978, la ley General Penitenciaria, el Código Penal y el Reglamento Penitenciario suponen nuestra referencia en esta cuestión. Debe quedar claro que la reinserción significa, precisamente, el cumplimiento íntegro de las penas conforme a la ley.

No debemos olvidar que la reinserción social no es una finalidad absoluta de las penas privativas de libertad, sino que se trata de una orientación armonizable con otras finalidades de la pena y con la exigencia de justicia prevista en el art. 1 de la Constitución Española.

Para los casos que nos ocupan, la reinserción debe implicar un trabajo de asunción subjetiva de la responsabilidad con respecto al daño causado y una vertiente pública. Lógicamente se trata de casos individualizados porque no serían aceptables soluciones colectivas para el colectivo de presos etarras.

La experiencia comparada nos indica que resulta mucho más fácil para un terrorista dejar el terrorismo que profundizar realmente en el significado de su responsabilidad personal, profunda, con respecto a las víctimas que ha provocado.

Pero incluso reducir la exigencia a los terroristas que estén dispuestos a romper con la organización terrorista ETA al plano de actuaciones relevantes en el ámbito privado: escribir una petición de perdón, escribir el reconocimiento del daños personal causado o el pago de indemnizaciones pendientes no es suficiente, porque los asesinatos perpetrados por ETA para la consecución de su proyecto político poseen, además, una dimensión pública innegable .

La reinserción significa volverse a integrar en aquello que el delito ha roto. Lo que ha roto el delito terrorista de los miembros de ETA, además de la vida de familias enteras, son las reglas fundamentales de la convivencia aprobadas en derecho, atentando contra el Estado de Derecho y la Democracia basada en el pluralismo.

Los delitos de terrorismo tienen una dimensión pública, política, y es necesario que exista una satisfacción pública, política, del daño causado. Y esa satisfacción se puede dar si:

a) el arrepentido da un paso firme en pro de su reinserción, no un mero desenganche de la banda a la que pertenecía sin cuestionar nada de lo hecho ni plantearse realmente que ha supuesto su vida para él y sobre todo para sus víctimas.

b) El terrorista denuncia públicamente la violencia, los fines totalitarios que están en el núcleo de acción de toda organización terrorista, y a ser posible, colabora activamente con las autoridades para el esclarecimiento de los varios cientos de crímenes pendientes de resolver.

c) Todo ello conduce a que deben expresar su aceptación del Estado de Derecho.

La reinserción pública se convierte en un instrumento más de la deslegitimación del terrorismo, especialmente en los lugares donde todavía existen niños que justifican este tipo de asesinatos.

Consideramos además necesario establecer un cauce de información sobre la situación procesal de los delitos terroristas.

3.6. Contra la banalizacion del mal en la comunicación publica

Para los terroristas resulta relevante que las víctimas resulten irrelevantes para la sociedad. De hecho los terroristas etarras han utilizado toda su capacidad de influencia para que las víctimas y sus familias resultaran estigmatizadas y marginadas en sus entornos comunitarios durante años. Muchas de ellas se vieron forzadas a marcharse de sus hogares a lo largo de varias décadas y todavía hay focos comunitarios donde la estigmatización se mantiene casi intacta.

Un comunitarismo mal entendido y el poder del miedo generó un régimen de tolerancia hacia los propagadores de la identidad asesina en muchos rincones del País Vasco y Navarra, sin apenas resistencia, con enorme autocensura y miedo para ejercitar la crítica a los asesinos. La banalización comunitaria de los actos de los fanáticos permitió echar profundas raíces a esta subcultura de la violencia terrrorista.

Cualquier eventual exención de responsabilidades por la banalización de las palabras y los conceptos relativos al modelo de fin del terrorismo siempre supondrá una desvalorización de los humanos atacados, una banalización de los derechos humanos vulnerados de las víctimas.

La banalidad y frivolidad a la hora de utilizar algunos de los conceptos claves sobre los que pivota la definición de un modelo sobre el fin de ETA afecta profundamente a la sensibilidad de los más afectados por los efectos del terrorismo. En especial, sus siguientes manifestaciones:

-La invitación al perdón de la víctima como excusa para saltarse el derecho a la justicia, especialmente ofensivo cuando lo proclaman laicistas declarados. Un ejemplo paradigmático de la separación del plano legal y el moral, es que el Papa Juan Pablo II perdonó a Ali Agca, pero el preso siguió cumpliendo su pena.

-El recurso a la palabra “conflicto” para eludir la responsabilidad por la historia asesina de ETA.

-Los espacios imaginarios de equidistancia entre víctimas y victimarios para evitar sacar conclusiones que comprometen a la comunidad en las políticas de justicia y reparación.

-La predisposición de ciertos sectores de la opinión pública a juzgar con dureza extrema las palabras de las víctimas del terrorismo y con extrema indulgencia las de los asesinos y la organización terrorista.


4. ¿Y SI SE DIERA UN MODELO CON IMPUNIDAD?

En ese caso, las víctimas no podrían desarrollar un papel de deslegitimación ética, social y política que necesitará muy especialmente la sociedad vasca y navarra tras el fin de ETA, puesto que la aplicación de cualquier tipo de impunidad forzaría a elaborar un tipo de discurso en el que se diluyera el fondo de verdad objetiva de las víctimas.

La colaboración en el ejercicio público de memoria no resultaría coherente puesto que cualquier iniciativa institucional de investigación y preservación de la memoria se vería contaminada sustancialmente por el fondo de impunidad y necesitaría subterfugios eufemísticos. La reparación de las secuelas del terrorismo sería, como la culminación del duelo, una tarea incoherente y contradictoria.

En un modelo que tolerara dosis de impunidad, el pretendido apoyo a las víctimas del terrorismo se convertiría en un grotesco sarcasmo, por mucho que se utilizasen con éxito fórmulas retóricas, propagandísticas y de control mediático que lo enmascarase.


5. EPILOGO

El mundo de Batasuna pide una pista de aterrizaje. La piden con derecho a la impunidad, llamando a las excarcelaciones cuestión técnica y se suponen con derecho a legitimar un relato de la historia del terrorismo. Y antes y después, mesas y negociaciones políticas para defender, como mínimo, su propia esencia. El mundo de ETA, por otra parte, no ha renunciado a volver a su estrategia clásica del terror.

La victoria sobre ETA significa la victoria del Estado de Derecho sobre el totalitarismo, el fanatismo y la exclusión que supone el modelo de ETA y su mundo. La victoria sobre ETA debe evitar la legitimación de la historia del terrorismo y permitir cerrar en buena parte, y en paz, el duelo personal y comunitario de tantas heridas y tanto horror.


Suscrito por:

Fundación Fernando Buesa
Fundación Miguel Ángel Blanco
Fundación Gregorio Ordoñez
Fundación Alberto Jiménez Becerril
Fundación Tomás Caballero
Fundación Víctimas del Terrorismo
Fundación de Victimología
Federación de Asociaciones de Víctimas del Terrorismo de España
Covite
Asociación Víctimas del Terrorismo
Asociación Andaluza de Víctimas del Terrorismo
Asociación Murciana de Víctimas del Terrorismo
Asociación Valenciana de Víctimas del Terrorismo
Avocación Gallega de Víctimas del Terrorismo
Asociación Canaria de Víctimas del Terrorismo
Asociación Extremeña de Víctimas del Terrorismo
Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas
Asociación de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, Víctimas del Terrorismo.
Asociación de Ayuda a Víctimas del Terrorismo y Pro Derechos Humanos.
Asociación Dignidad y Justicia
Asociación Ayuda 11M
Asociación 11M Afectados


NOTAS:
(1) "...los que hoy son terroristas puede que mañana no lo sean, siempre y cuando ganen la batalla política". Pernando Barrena. 2007.

(2) "Hay más razones que nunca para la lucha armada, pero menos condiciones objetivas y subjetivas que nunca". Tasio Erkizia. 2010. Una de la condiciones a las que hace referencia es volver a entrar en las instituciones democráticas.

Asociaciones y fundaciones de víctimas del terrorismo, 24/11/2010

martes, 23 de noviembre de 2010

ESCRIBIR EN EL BLOG

Hola. Este es una aviso para todos los que querais escribir alguna entrada en el blog. Si así es, sólo teneis que solicitármelo por email y yo os autorizo. Creo que así haríamos más ameno el blog y contariamos con más y diferentes reflexiones. Espero vuestras inquietudes. Un abrazo.

La respuesta de Jesús Eguiguren

Esta es la respuesta que Jesús Eguiguren remite a los medios en contestación a la que escribí yo. Os adelanto que ya hablé con él largo y tendido el pasado domingo 21 y por nuestra parte está todo aclarado y solucionado, suponiendo que hubiera algo que solucionar. Un abrazo para Jesús.


Comparto al cien por cien las reflexiones que Josu Puelles vertía en su carta del pasado día 18, sobre el derecho que asiste a las víctimas del terrorismo para intervenir en la vida política de Euskadi. Sus opiniones y su defensa constante de la memoria de su sufrimiento tienen que formar parte de la cultura democrática que, entre todos, debemos impulsar en este país con el fin del terrorismo. Añadiría incluso que las víctimas del terrorismo cuentan con una autoridad moral incuestionable, desde el momento en que fueron escogidas por ETA en nombre de todo el país, para hacer callar al conjunto de la sociedad vasca, en su pretensión de imponer a Euskadi un proyecto totalitario. Por eso mismo, su relato es clave para no olvidar un pasado triste que queremos desterrar para siempre. Cosa distinta es que las decisiones políticas para avanzar en este objetivo tengan que ser adoptadas finalmente por las instancias representativas del país. Eso es lo que quise decir en la entrevista a la que Josu Puelles alude, aunque tal vez no me supe explicar del todo correctamente. Le ofrezco, pues, mis disculpas, que quiero hacer extensivas a quienes, como él, se han podido sentir ofendidos. Aprovecho la ocasión para enviar un fuerte abrazo a mi amigo Josu, a quien conozco, con quien he tenido ocasión de compartir algunos de sus momentos más amargos y a quien admiro por su coraje cívico.

CARTA A CRISTINA Y ROSA

JUSTIFICACIONES DE CRISTINA SAGARZAZU EN EL CORREO.

   Este es el enlace a la noticia de ElCorreo en la que Cristina Sagarzazu, viudad del Ertzaina Montxo Doral, asesinado por ETA, da explicaciones sobre la presencia de ella y de Rosa Rodero, viuda del Ertzaina Joseba Goikoetxea, también asesinado por ETA, en un acto de homenaje a Brouard y Muguruza el pasado sábado día 20 de noviembre.

 Y esta a continuación la carta que las he dirigido a ambas y que he enviado al Correo por si consideran oportuno publicarla:


Antes de nada expresar mi respeto por las actitudes mostradas por ustedes s al personarse en el acto político, porque de eso es de lo que se trataba, de homenaje a Brouard y Muguruza. Actitudes y  pensamientos que no comparto en absoluto, aunque en sus conciencias quedará el acudir a un acto político de legitimación ideológica del terrorista, que es en lo que se convierten estos actos.  Actos con presencia de personas que apoyan y justifican la injuria, la calumnia, la amenaza y finalmente el asesinato de sus maridos y que aun hoy continúan haciéndolo en los mismos términos al colectivo al que pertenecían.. Actos en los que se sigue justificando políticamente sus asesinatos. No estoy ni me siento indignado. No, estoy preocupado, muy preocupado por observar como parte de esta sociedad ha racionalizado el discurso argumentativo de legitimación terrorista hecho desde la política y  ustedes son un claro ejemplo de lo expuesto. Y no tanto por acudir en apoyo a esos familiares, si no, por los conceptos utilizados en la argumentación para justificar su presencia.

   Arguyen que todas las víctimas somos iguales ante el dolor y el sufrimiento padecido por la pérdida de un ser querido. Efectivamente, todas las víctimas nos igualamos en esos conceptos. Igualdad que debe quedar reflejada en el tratamiento que un Estado de derecho ha de ofrecer y dar a todas ellas. Pero ser iguales no es sinónimo de ser lo mismo y menos aún de llevar implícito el  deber de estar unidos socialmente, cuando, todavía, la banda terrorista ETA se encuentra en activo y por lo tanto sigue siendo latente la continuidad de la injuria, calumnia, amenaza y extorsión para imponer un proyecto político al margen del Estado de derecho y cuando su masa sociológica, a la que pertenecen esos familiares, siguen justificando y legitimando dicha imposición política por la que fueron asesinados Montxo y Joseba.

   El discurso legitimador del terrorismo nunca se ha basado en la dicotomía sufrimiento- reconocimiento de las víctimas. J. M. Ruiz Soroa lo expone con claridad: “los discursos de comprensión, explicación y contextualización del terrorismo etarra siempre han puesto por delante su lamento dolorido por el sufrimiento humano para evitar el pensamiento y la reflexión…la deslegitimación no puede construirse sobre la apelación a las víctimas tomadas simplemente como ejemplos de sufrimiento humano en bruto, ya que así, se mezclan borrosamente con todas las víctimas sufrientes…el sufrimiento iguala a todas las víctimas y se diluye en una emoción… y la emoción es la trampa para evitar el pensamiento y la reflexión…como ha escrito J. Arregi, se trata de llevar la cuestión al limbo de la ética para sacarla como sea del terreno de la política…el terrorismo siempre ha contado con una legitimación política externa”. Por lo tanto, reducir la batalla hermenéutica del significado de las víctimas a los conceptos del dolor y el sufrimiento no es deslegitimar la violencia.

   Racionalizan y asimilan que es contra la violencia contra la que hay que luchar y no se percatan de que la violencia terrorista no se legitima tampoco en la dicotomía violencia- paz. Vuelvo a Ruiz Soroa : El discurso de legitimación del terrorismo nunca ha utilizado como palanca argumentativa la exaltación indiscriminada de la violencia como método de resolución de conflictos. Naturalmente que ha “explicado” la violencia. Pero hoy en día los conceptos violencia  y paz aparecen difusos e infecundos (violencia estructural, cultural, paz positiva, negativa), por ello, incluso los terroristas, pueden subscribir un discurso pacifista, precisamente porque su legitimación política no nació de la violencia, sino de otro lugar y otro argumento…que no son otros que el canon del conflicto (vasco) primordial y la defectividad de la democracia española”.

  Hablan de que las diferencias ideológicas no importan en estos casos de desmesura solidaria y apelan al diálogo como instrumento de resolución. ¿Diálogo con quién?, ¿Sobre qué? Y ¿Para qué? En democracia el diálogo se vertebra a través de los Parlamentos, donde están representados las opciones ideológicas respectivas, salvo, como no puede ser de otra manera, la de aquellos que van contra la propia esencia de los principios democráticos. Racionalizar este pensamiento legitima al terrorista al otorgarle una justificación a sus actos por los que  consigue alcanzar un diálogo, mientras el resto hemos de someternos a los procedimientos, normas y respeto al imperio de la Ley. Estar presentes en un acto de este tipo es racionalizar lo que Jesús Eguiguren, inconscientemente, quizás, expresó en el programa Salvados “nos hemos destrozado la vida en política…”, es decir, ¿tú me la has destrozado a mí porque también tenías motivos?, ¿justificación?, ¿legitimidad? Admitir como propios estos argumentos es rematar por segunda vez a sus maridos asesinados.

   ¿Cuántos gestos políticos o sociales a favor de las víctimas de ETA han visto promover o apoyar desde ese mundo sociológico?, ¿Saben ustedes porque nunca asisten los amigos de los terroristas a los actos de homenajes de sus víctimas? Precisamente porque saben que dichos actos reflejarían, no sólo la condena de sus acciones, si no, la deslegitimación de sus argumentos, a través de la efectividad del Estado democrático de derecho, al que intentan sustraerse para imponer su ideología al resto de la sociedad y que se ve encarnado en el significado político de las víctimas del terrorismo, en las de sus maridos asesinados.

   Les recibieron con los brazos abiertos, no es de extrañar, pues encuentran el fruto de los posos que han dejado sus argumentos, veremos si esos mismo brazos terminan de cerrarse el próximo día 26 de noviembre, en el aniversario del asesinato de Joseba Goikoetxea. Manifiestan no pretender ser un ejemplo a seguir. Descuiden, no lo serán, no mientras la situación política y social siga estando pervertida por la existencia de un grupo terrorista y apoyado por una masa sociológica que defienden una ideología cuyo principio de partida es el no asumir el proceso democrático y los principios que lo sostienen.

   Un anuncio publicitario expuesto en nuestras marquesinas reza “la tecnología no es lo importante, lo importante es qué podemos hacer con ella”. Con la Paz a mi me ocurre lo mismo. Confundimos lo urgente con lo importante. La Paz es urgente, pero lo importante es que podemos hacer con ella. Construir un relato veraz sobre lo sucedido es la tarea más importante a la que nos enfrentamos hoy en día. Si ETA desapareciera hoy, dentro de cien años no habrá sobre las calles del País Vasco ni un solo ciudadano que haya vivido con la amenaza terrorista. ¿Permitiremos que exista un relato legitimador de sus actividades?
¿Acaso pasaremos de la complicidad del espectador indiferente que denuncia Aurelio Arteta  en su último libro “Mal consentido”, a lo que yo denomino Mal de muchos, la complicidad del espectador omnicomprensivo? Por ese camino vamos si ya hasta las víctimas del terrorismo etarra racionalizan como propias el argumentario terrorista, salvo que un ego desmedido o en la ascendencia ideológica de las implicadas encontremos un sentido a sus actitudes.


CARTA A JESUS EGUIGUREN

Esta es la carta al director que remití en alusión a las declaraciones de Jesús Eguiguren en el programa Salvados de la Sexta. :

Llevo reflexionando estos días sobre las declaraciones de Eguiguren en un programa de televisión. Afirmar que «las víctimas no pueden decidir la política (...), las víctimas no pueden arrogarse la representación popular», sin a continuación, afirmar que los terroristas tampoco, es legitimarles, queriéndolo o no. Pero estas afirmaciones no son exclusivas de Eguiguren. Maixabel Lasa en una entrevista también hacía referencia a ese extremo en relación con el papel de la víctimas en todo este proceso, y nadie se ha escandalizado por ello. Lo preocupante, desde mi punto de vista, es lo que apunta J. M. Ruiz Soroa, analizando el libro 'Calidad democrática en España': «La sociedad asume una actitud de consumidora política y se ahorra los costes de la implicación». Y así es como nos ven y, peor aún, nos quieren, algunos políticos.
Las víctimas tenemos no solo el derecho a consumir política, sino a implicarnos en su funcionamiento. ¿Acaso unos mineros en huelga no intentan mediatizar la política energética de un gobierno? ¿Acaso miles de trabajadores en huelga convocados por los sindicatos no intentan mediatizar la política laboral de un gobierno? ¿Acaso los 'lobbies' empresariales y financieros con su apocalípticas predicciones no intentan mediatizar la política económica de un gobierno? Con toda mi admiración y respeto, pero con toda firmeza, le digo mi verdad, señor Eguiguren, que no pretenda despojarnos de la dignidad que nos queda y de nuestro derecho a implicarnos o intentarlo, aunque no podamos. Al menos, así entiendo yo la democracia para mi país.

sábado, 23 de octubre de 2010

TEMA PLAZA DE EDU.

   Aquí os dejo un foto reciente del estado en el que se encuentran los trabajos para la finalización de la plaza que llevará el nombre de Eduardo Puelles. Como podeis comprobar queda por terminar lo que son los remates de la misma, mobiliario etc... En principio el Alcalde de Arrigorriaga y yo barajamos la posibilidad de que la inauguracón fuera el 10 de noviembre, día de la Memoria de las Víctimas del Terrorismo en el País Vasco, pero es evidente que no va a dar tiempo a finalizar los últimos trabajos de acondicionamiento, entre otras cosas, por la falta de dinero para ello. Entonces, ¿Para cuando podrían terminar los trabajos y así poder inaugurar la plaza?.  Bien, al parecer el Departamento de Vivienda del Gobierno Vasco ha aprobado una partida presupuestaria de algo más de 600.000 euros para la plaza, mientras el Ayuntamiento de Arrigorriaga aportará algo más de 300.000 euros para la misma y se pueda llegar al final de los trabajos. Esperemos que no se retrase mucho pero, como poco, hasta el primer trimestre del año que viene me temo que no habrá noticias de inauguración al respecto. Nos toca esperar por lo tanto.

GRAN HOMENAJE A EDU

   Hola a todos. Aqui os dejo una foto correspondiente a las últimas detenciones llevadas a cabo a militantes de SEGI por miembros de CNP, compañeros de Edu en la Brigada. La foto no tendría más relevancia salvo por un detalle en las camisetas que portaban los policías. Si os fijais bien debajo de las siglas CNP-BPI hay un número, el 64.511, que era el número profesional de Edu. En definitiva un gran, sentido y emocionado homenaje de sus compañeros que siguen sin olvidarle. Aunque el mejor homenaje está aún por llegar.

jueves, 19 de agosto de 2010

ESPAÑA, ESPACIO DE IMPUNIDAD

   Bueno, antes de nada, quiero expresaros y ofreceros mis disculpas por no haber escrito nada en este último mes y medio. El verano, las vacaciones, las conexiones lentas de internet y el derecho a disfrutar de las dos primeras junto con la familia, son las responsables de que la haraganería le invada a uno, a pesar de que durante todo este tiempo ha habido motivos suficientes para despojarse de la misma, encabronarse y volver a teclear. Pero, la verdad, las ganas de desconectar han sido superiores a todas estas tentaciones. Así que, en esas estamos, volveremos a la carga y a ver si termino de una vez por todas el análisis de EA con los batasunos. Una de las causas de ello ha sido que estoy tratando de conseguir el texto, ya que no sale directamente en el enlace que os dejé debajo de la entrada.
   De todas formas, y para empezar, aquí os dejo un artículo del Catedrático de Derecho Carlos Fernández de Casavante Romani, publicado en ElCorreo y titulado "España, espacio de impunidad". Espero que os haga reflexionar, que es de lo que se trata.
   
   "El pasado mes de junio asistimos a una sucesión de distintos hechos relevantes desde la perspectiva de las víctimas del terrorismo. El día 23 entró en vigor la Ley Orgánica 5/2010, de 22 de junio, de reforma del Código Penal que consagra la imprescriptibilidad de los delitos de terrorismo que hubieren causado la muerte de una persona. Pocos días después, todos los grupos políticos con representación parlamentaria respaldaban la Proposición de Ley de Víctimas del Terrorismo que persigue la igualdad en la reparación económica a las víctimas ocasionadas por todos los grupos terroristas que han operado en España así como a las víctimas españolas en el extranjero, estableciendo a tal efecto unas tablas de mínimos y máximos. Por último, en ejecución del acuerdo adoptado por el Congreso de los Diputados declarando el 27 de junio Día de las Víctimas del Terrorismo, en dicha sede parlamentaria y bajo la presidencia del Rey, ese día se celebraba por primera vez el acto institucional de homenaje a las víctimas del terrorismo.
Sin embargo, y en paralelo con los avances anteriormente señalados en los terrenos legal y social, existe en España una realidad escandalosa que debería incitar a la reflexión. Pero no a una reflexión pasiva sino a una reflexión traducida después en acciones concretas que corrijan lo que a todas luces es un despropósito para una democracia y para un Estado que se proclama de Derecho.
Se trata de una realidad discutible en lo político, inadmisible en lo jurídico e insostenible en lo ético que sufren directamente las víctimas del terrorismo y que concierne al propio Estado. En efecto, de los 858 atentados con víctimas mortales cometidos por ETA a lo largo de su existencia, 300 están todavía sin resolver policialmente. En esa cifra se incluye un centenar de atentados prescritos y 78 autores materiales que pudieron acogerse a la Ley de Amnistía de 1977. El resultado de todo ello es que el 55,71% de los asesinatos de ETA gozan hasta la fecha de una impunidad de facto.
La impunidad de la que se beneficia el terrorismo etarra -a pesar de la gravedad que sus crímenes tienen tanto en el orden internacional como en el propio Código Penal español- es doble: de un lado, impunidad de facto como consecuencia de la prescripción de los delitos. De otro, impunidad de iure, legal, como consecuencia de la Ley de Amnistía de 1977 tantas veces invocada selectivamente en relación con los crímenes cometidos en la Guerra Civil española por uno de los bandos pero clamorosamente silenciada respecto de los cometidos por el otro y, en lo que aquí me interesa destacar, también en relación con el terrorismo de ETA. Y esto, a pesar de que los crímenes de esta organización terrorista son crímenes de lesa humanidad y, por tanto, imprescriptibles con independencia de lo que estableciera hasta ahora el Código Penal.
A la impunidad legal derivada de la Ley de Amnistía de 1977 hay que añadir la calificación a todas luces aberrante que la citada Ley hace de los crímenes que la misma amnistía pues los considera «de intencionalidad política». Así, de conformidad con su Artículo primero: «quedan amnistiados: a) Todos los actos de intencionalidad política, cualquiera que fuese su resultado, tipificados como delitos y faltas realizados con anterioridad al día 15 de diciembre de 1976. b) Todos los actos de la misma naturaleza realizados entre el 15 de diciembre de 1976 y el 15 de junio de 1977, cuando en la intencionalidad política se aprecie además un móvil de restablecimiento de las libertades públicas o de reivindicación de autonomías de los pueblos de España».
Uno se queda perplejo al comprobar que la citada Ley admite que en el contexto de una dictadura asesinar civiles (miembros o no de las fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado) y militares son «actos de intencionalidad política». Más todavía, que en esa intencionalidad política pueda apreciarse, además, «un móvil de restablecimiento de las libertades públicas o de reivindicación de autonomías de los pueblos de España».
A esta realidad dramática hay que añadir otra no menos sonrojante acontecida desde la restauración de la democracia en España en 1978: los cerca de 300 atentados de ETA aún sin resolver policialmente y el centenar de asesinatos prescritos. ¿Cómo puede ser esto posible en un Estado que se dice de Derecho y cómo puede ser que ningún órgano del Estado se escandalice? ¿Acaso el Estado considera saldadas sus deudas con las víctimas del terrorismo sobre la base de la reparación económica? De ser así, incurriría en un grave error porque la principal reivindicación de las víctimas del terrorismo -como de toda víctima- es que se haga realidad su derecho efectivo a la justicia. En efecto, los daños que la pasividad y la impunidad ocasionan a las víctimas del terrorismo como consecuencia de las prescripciones propiciadas por la inactividad o por el deficiente funcionamiento de los órganos del Estado, no se reparan con dinero. La única reparación real se deriva de la justicia. De una justicia efectiva. Sin ella, ni existe el Estado de Derecho ni la democracia es tal. Por mucho que a algunos se les llene la boca con tales conceptos.
La Ley de reforma del Código Penal que consagra la imprescriptibilidad de los delitos de terrorismo llega tarde, muy tarde, para los 858 asesinatos ya cometidos por ETA. Por este motivo es todavía más urgente que los poderes ejecutivo y judicial se pongan manos a la obra investigando cómo se encuentra cada uno de los casos aún pendientes evitando su prescripción. No se trata, sólo, de una reivindicación de las víctimas del terrorismo sino, sobre todo, de una exigencia que responde a consideraciones elementales de justicia. Una justicia que es incompatible con la impunidad."