La libertad no puede ser fecunda para los pueblos que tienen la frente manchada de sangre. José Martí (1853-1895) Político y escritor cubano.
martes, 30 de marzo de 2010
Buenas vacaciones de Semana Santa
Debido a estas vacaciones de Semana Santa no voy a poder introducir nuevas entradas, aunque por ganas que nos sea, pero me falta tiempo y el ordenador. Volveré después de Semana Santa. Espero que la disfruteis, no sin antes, un recuerdo para las víctimas del atentado de Moscú.
domingo, 21 de marzo de 2010
A LEER COSAS INTERESANTES.
El mediador de Batasuna
Votos y Bombas
Aquí os dejo dos enlaces de artículos de Manuel Montero. Espero que los disfruteis.Sobre lo de siempre que no es poco.
Votos y Bombas
Aquí os dejo dos enlaces de artículos de Manuel Montero. Espero que los disfruteis.Sobre lo de siempre que no es poco.
sábado, 20 de marzo de 2010
Homenajes a Froilan Elespe y Juan Priede
Este fín de semana tienen lugar dos homenajes a víctimas de ETA. Este sábado a las 12 horas en Lasarte se ha homenajeado a Froilan Elespe, asesinado hace ahora nueve años y mañana domingo se homenajeará a Juan Priede, edil de PSE en Orio. A todos su famliares, amigos y compañeros de partido todas nuestras condolencias, solidaridad, afecto y cercanía. Su memoria continuará entre nosotros siempreviva.
Misa en recuerdo de Iñaki Totorika
Como os comenté en otra entrada, el pasado día 9 de marzo, hizo nueve años del atentado etarra que le costó la vida al Ertzaina Iñaki Totorika Vega. Dado que no ha habido ningún acto institucional al respecto, (ni siquiera una esquela en los periódicos el día de su aniversario), la familia va a celebrar una misa en su honor mañana día 21, domingo, a las 11:30 horas, en la iglesia de Recalde. Os animo, a los que puedan desplazarse, a que acudan a la misa en apoyo a su familiares.
CONCENTRACION DEL 19 DE MARZO DE 2010
Noticia en el Mundo
Noticia en el Correo
Bueno, os dejo los links a los periódicos donde aparece la noticia de la concentración de ayer. Parece que surtieron efecto las cartas al director que se enviaron a estos periódicos en relación a la concentración del mes pasado, donde no acudió ni la prensa, ni ningún representante del Gobierno Vasco. Esta visto que quíen no llora, no mama. Pero como de bien nacidos es ser agradecido, comentaros que se disculparon profunda y dolorosamente. Un abrazo para todos los seguidores del blog.
Noticia en el Correo
Bueno, os dejo los links a los periódicos donde aparece la noticia de la concentración de ayer. Parece que surtieron efecto las cartas al director que se enviaron a estos periódicos en relación a la concentración del mes pasado, donde no acudió ni la prensa, ni ningún representante del Gobierno Vasco. Esta visto que quíen no llora, no mama. Pero como de bien nacidos es ser agradecido, comentaros que se disculparon profunda y dolorosamente. Un abrazo para todos los seguidores del blog.
miércoles, 17 de marzo de 2010
UN DIA TRISTE
Nuevo Asesinato de ETA
Aquí os dejo el enlace a la noticia luctuosa del día, que no es otra que el asesinato de un policía francés por parte de ETA. Jean- Sergue Nérin, era jefe de brigada de la Gendarmeria francesa, tenía 52 años y cuatro hijos. El atentado tuvo lugar sobre las 22 horas del día 16 de marzo de 2010 en la localidad de Dammarie-les-lys, al sureste de París. Desde estas líneas toda nuestra solidaridad, cariño y afecto hacia su familia y hacia sus compañeros. También formara parte de la Memoria Siempreviva de todos nosotros.
Aquí os dejo el enlace a la noticia luctuosa del día, que no es otra que el asesinato de un policía francés por parte de ETA. Jean- Sergue Nérin, era jefe de brigada de la Gendarmeria francesa, tenía 52 años y cuatro hijos. El atentado tuvo lugar sobre las 22 horas del día 16 de marzo de 2010 en la localidad de Dammarie-les-lys, al sureste de París. Desde estas líneas toda nuestra solidaridad, cariño y afecto hacia su familia y hacia sus compañeros. También formara parte de la Memoria Siempreviva de todos nosotros.
sábado, 13 de marzo de 2010
En La Mente Terrorista
Desde los atentados del 11-s, los norteamericanos se han volcado en el estudio psicológico que rodea al terrorismo. Hace unos meses tuve la oportunidad de leer un artículo publicado en el periódico The New York Times, (dicen, el más prestigioso del mundo), titulado En La Mente del Terrorista. Dicho artículo exponía, a través de los diferentes estudios psicológicos llevados al efecto, cuales son los procesos que pueden llevar a una persona a convertirse en terrorista. Antes de nada, aclarar que la mayoría de los terroristas que conforman los diferentes grupos terroristas no presentan psicopatías clínicas, es decir, que no son asesinos natos, ni psicópatas que dan rienda suelta a sus delirios mentales. Muy al contrario, son personas normales y corrientes, los cuales han debido de estar sometidos a un proceso psicológico que especialistas en la materia tratan de desentrañar. Se trata de averiguar el perfil psicológico del terrorista y yendo más alla de las motivaciones, que pueden se absolutamente idiosincrásicas, identificar y definir una serie de patrones que parecen concurrir en todos ellos. Hay que hacer mención a que es un estudio realizado con personas que han pertenecido a grupos terroristas de toda índole (IRA, ETA, Al QAEDA, etc...)
A modo de resumen os traigo los patrones encontrados según el estudio realizado por diferentes especialistas en psicología:
1º. - EL CAMINO HACIA LA VIOLENCIA:
Jerrol M. Post, catedrático de psiquiatría, psicología política y asuntos exteriores de la Universidad George Washington ha determinado cuatro pasos previos:
1.1. La Transmisión Generacional:
Se inicia a edades tempranas, dentro del núcleo familiar. Aquellas familias muy politicamente ideologizadas, transmiten una serie de valores, conceptos y creencias a sus descendientes que propician o favorecen procesos mentales de justificación de la violencia. Entre estos valores y conceptos podría encontrarse el pertenecer a una etnia, religión o pueblo nacionalista de caracter histórico, especial y que está en extinción por culpa del enemigo, cuyas violaciones morales justificarían la violencia por el bien de una causa superior. Esto unido a la creencia de falta de poder político para hacer que se produzcan cambios, aumentan la neurosis de victimización y alienación de dicho grupo que no encuentra otra solución que la justificación y el acceso a la violencia terrorista para conseguir sus fines.
* Obsérvese en este punto la importancia que tienen los discursos nacionalistas que versan sobre la identidad. En el País Vasco, el PNV, recurre constantemente a este tipo de discurso del peligro de extinción de la identidad vasca, sólo hace falta remitirse a la hemeroteca, sin percatarse del daño que puede causar por esta vía al aumentar el sentimiento de victimización y alienación entre sus simpatizantes. Además, con el riesgo añadido, por otra parte irresponsable, de señalar quienes son los que ponen en peligro constante dicha identidad vasca.
1.2 Mentalidad Criminal: Aunque ya se había apuntado que la mayoría de personas que deciden convertirse en terroristas no son precisamente psicópatas, en algunos casos, algunos de estos individuos han llevado algún tipo de vida delictiva, que favorece el paso a dar hacia la violencia.
1.3 Ansiedad ante la Muerte: El hecho de ser consciente de nuestra poco trascendencia vital, el miedo ante la muerte si dejar un legado reconocido, juega también un papel imporante en el adoctrinamiento ideológico terrorista.
1.4 Radicalización Acelerada: Aunque no hay una epifanía clara que determine el momento exacto del paso a integrar una grupo terrorista, en algún momento de sus vidas hay un acontecimiento que acelera la radicalización ideológica, como por ejemplo, la muerte de algún familiar o amigo por motivos políticos o en enfrentamientos policiales, etc...
2.- LA VIDA DENTRO DEL GRUPO
Las dinámicas que se dan en los grupos estimulan e intensifican la justificación de acciones extremistas.
* En el caso del terroristmo de ETA, aquí juega un papel importante los autodenominados Dinamizadores abertzales, éstos se definen como las personas y colectivos encargados de imprimir rapidez e intensidad al proceso de adoctrinamiento ideológico y de controlarlo, con el objetivo de evitar deserciones, interpretaciones o desviaciones en el discurso abertzale, a través de la manipulación hermenéutica y amnésica del revisionismo histórico y la tergiversación de la realidad de los hechos.
Este punto está directamente relacionado con el punto 1.1 de El Camino hacia la Violencia. Observar que en muchos comunicados de ETA y de la izquierda abertzale, suelen emplear este término de dinamizador, arrojándose ellos, en última instancia, el papel de dinamizadores en cualquier proceso o negociación que se produjera. Sustituir esa palabra por la definición y obtendreis cual es su intención real.
Dentro del grupo se toman decisiones más arriesgadas porque el riesgo se percibe como compartido y menos amenazador. Este proceso lleva a la radicalización del grupo y por lo tanto a la radicalización del individuo. El individuo, además, se ve presionado por el grupo o por la masa social que les apoya para aceptar lo consensuado.
3.- CUESTIONES MORALES
John Horgan, director del Centro Internacional para el Estudio del Terrorismo de la Universidad de Pensilvania, ha determinado en sus estudios que los individuos que conforman los grupos terroristas poseen convicciones morales muy determinadas, como por ejemplo, la creencia que la violencia no es inmoral. Al principio ignoran sus límites morales internos hasta que están profundamente integrados en el grupo. Como ejemplo de esta, podríamos decir, doble moral, se encuentra el hecho de que muchos puedan pertenecer o integrarse en grupos contra el maltrato animal, (toros, matanzas de focas, ballenas, etc...) ó el hecho de que sólo están cómodos cuando sus acciones terroristas tienen como resultado un número determinado de víctimas o que éstas no sean, por ejemplo, niños.
4.- TERRORISTAS SUICIDAS.
En el caso de los terroristas suicidas, éstos se encuentran en una situación en el que es dificil dar marcha atrás por la vergüenza o humillación que eso les supondría dentro de su grupo y comunidad, encontrándose además con la denominada presión del grupo, hacia ellos y hacia sus familias. Asimismo, muchos de ellos buscan relevancia personal para dar sentido a su vida con la muerte. Se les promete el paraíso y cien vírgenes, por ejemplo.
5.- ABANDONO DEL TERRORISMO
Muchos individuos ingresan en la organización terrorista, además de por lo anteriormente expuesto, por las promesas de aventura emocionante y vida glamourosa. En realidad se dan cuenta, una vez que están inmersos en la dinámica del grupo, que éstos están llenos de celos y competitividad, que la clandestinidad a la que se ven abocados y la vida que ello depara es aburrida.
* A este respecto es curioso lo que un etarra, recientísimamente detenido, y que dormía asiduamente en el monte para no ser localizado, les manifestó a la Guardia Civil cuando le detuvieron, se alegró porque, por fin, iba a dormir y comer caliente, y no lo dijo con sorna.
En algunos casos, sus prioridades cambian con la edad, como la necesidad de crear familia. Con la edad y con la percepción de la radicalización del grupo en su ideología y en sus objetivos, muchos se percatan con el tiempo de que dichos objetivos son inalcanzables, lo que les lleva a muchos a comenzar a percibir sus límites morales.
Bueno, hasta aquí lo que dió de sí el artículo del New York Times. Espero que haya sido de vuestro interés.
jueves, 11 de marzo de 2010
Sexto Aniversario de los Atentados del 11-M
Como ya habreis caído en la cuenta, hoy se cumple el sexto aniversario de los Atentados del 11-M, que costaron la vida a 192 personas y más de ochocientas resultaron heridas. A lo largo del día se celebraran diferentes actos de homenaje a las víctimas. Entre otros actos, a las 7 horas las familias Moris, Gismero, de las Heras, Villamarín y Ciuhat iniciaran desde Alcalá un recorrido por todas y cada una de las estaciones donde la mañana de hace seis años se cometieron los asesinatos. En todas se realizarán ofrendas florales (El Mundo,pag.18). En el Congreso a las 17 horas se leerá la Declaración de Derechos Humanos y se recordará el nombre de los 192 asesinados(El Mundo pag.18), también, habrá por la mañana del día de hoy ofrendas florales en la estación de Atocha y en la puerta del Sol.
Desde estas líneas nuestra solidaridad, afecto, cariño y cercanía con todos los supervivientes y familiares de las víctimas.
Desde estas líneas nuestra solidaridad, afecto, cariño y cercanía con todos los supervivientes y familiares de las víctimas.
martes, 9 de marzo de 2010
Cuatro minutos de Silencio. Arturo Pérez- Reverte
Aquí os dejo la última parte de un artículo de Arturo Pérez-Reverte, publicado el pasado domingo en el suplemento El Semanal. La primera parte habla sobre los cuatro minutos que tardaron los piratas somalíes del Alakrana en ponerse a salvo con el botín, llegando a la costa, cuando la infantería de marina española los tenía "a tiro", esperando órdenes superiores, que guardaron silencio, desaprovechando la oportunidad de apresarlos. La parte que os traigo reflexiona sobre esos cuatro minutos de silencio. A mi me ha parecido una metáfora del silencio que se han guardado en el País Vasco sobre los asesinatos de ETA. Aquí os lo trascribo, a ver que opinais:
"...El silencio de esos cuatro minutos no son los del Alakrana. Son todo un síntoma, una marca de fábrica. Una manera de entender la vida en este pintoresco lugar llamado España, porque de alguna manera hay que llamarlo. Esos cuatro minutos de silencio se dan a cada instante, en cualquiera de las diarias manifestaciones de nuestra estupidez, nuestra mala baba y nuestra impotencia. Calla siempre, los cuatro minutos precisos, el político de turno, y el policía, y el juez, y el periodista, y el vecino del quinto. Callamos todos ante lo que vemos y oímos, pendientes del tictac del reloj, esperando que el tiempo aplace, resuelva, permita olvidar el problema. Una cosa es la teoría, las declaraciones oficiales, la España virtual. Qué ligeros de lengua somos legislando para un mundo perfecto, con nuestra inquebrantable fe en el hombre- y en la mujer, que diría Bibiana-. Y qué callados nos quedamos como la otra ministra y el de la barba, cuando la realidad se impone sobre nuestra imbecilidad endémica. Cuando el maltratador defendido por la maltratada, el corrupto reelegido para alcalde, el violador reincidente, el terrorista que apenas paga su crimen, el hijo de puta menor de edad, la tía marrana que aprovecha la ley para vengarse de su marido inocente, el pirata somalí que rompe el tópico del buen negrito, nos meten el Kalashnikov por el ojete. Entonces nos quedamos callaos, no sea que la vida real nos reviente la teoría obligándonos a señalar al rey desnudo. Y así, de cuatro en cuatro, pasan los minutos de nuestra cobardía."
Aniversario del asesinato de Iñaki Totorika Vega, Ertzaina.
Hoy se cumple el noveno aniversario del asesinato en atentado terrorista de Iñaki Totorika Vega, Ertzaina, perpetrado por, ¿Adivinas quíen?, eso es, ETA. Tan sólo dos esquelas, promovidas y pagadas por sus familiares, amigos y compañeros, son la muestra de la MEMORIA SIEMPREVIVA, que algunos dicen preconizar. Pero, me pregunto yo, ¿Qué tipo de memoria ejercitamos?, ¿la selectiva?, ¿la que nos hace acordarnos sólo de los nuestros, los más cercanos, los más mediáticos? Joseba Arregi escribía en su alegato "Tejiendo la historia de la libertad" que:
- Cada asesinato de ETA es un monumento al Estado de Derecho.
- Cada asesinato de ETA invalida su proyecto político.
- La memoria de las víctimas es una cuestión profundamente política.
- La memoria de la víctimas lucha contra el olvido de la historia real, y por ello, es un ejercicio de libertad.
Entonces, ¿Por qué olvidamos a nuestras víctimas?, o peor aún, ¿Por qué olvidamos a algunas víctimas?. Iñaki era Ertzaina, murió en acto de servicio y hoy, el día de su aniversario, aquellas instituciones que tiene la obligación de velar por recuperar, conservar y divulgar su memoria, guardan silencio, o peor, no se acuerdan de ello. Una vez más dejamos pasar la oportunidad de crear un monumento al Estado de Derecho, de invalidar el proyecto de ETA, en definitiva, de ejercer la libertad.
El único homenaje que se le va a tributar a Iñaki, parte de su propia familia, amigos y compañeros con la celebración de un misa en la iglesia del barrio de Recalde en Bilbao el próximo día 21 de marzo. Desconozco la hora por lo que os lo anunciaré en cuanto lo sepa.
Desde estas líneas mi pequeño homenaje a Iñaki y mis más sincera solidaridad, afecto y cercanía a toda su familia.
martes, 2 de marzo de 2010
PROXIMO HOMENAJE A ISAÍAS CARRASCO
El próximo día 7 de marzo, domingo, se va a celebrar un acto de homenaje a Isaías Carrasco, asesinado por ETA hace dos años. El homenaje tendrá lugar a las 12 horas en la calle Navas de Tolosa de Arrasate- Mondragón, donde fue vilmente tiroteado por Beñat Aguinagalde, el mismo que asesinó a Inaxio Uría, y que ya está trincado y pasará a formar parte de la iconografía filoetarra para los próximos cuarenta años.
El acto consistirá en un ofrecimiento floral y dos pequeños discursos de Sandra Carrasco y de un compañero de partido de Isaías Carrasco.
Desde esta entrada se os invita a que asistais y pariticipeis, el que pueda, en dicho acto, yo voy a ir.
El acto consistirá en un ofrecimiento floral y dos pequeños discursos de Sandra Carrasco y de un compañero de partido de Isaías Carrasco.
Desde esta entrada se os invita a que asistais y pariticipeis, el que pueda, en dicho acto, yo voy a ir.
domingo, 28 de febrero de 2010
Más datos sobre la realidad social vasca.
El mito de la pureza por J.M.Ruíz Soroa
Aquí os dejo otro artículo interesantísimo sobre la manipulación y tergiversación de la realidad social de este país que hace el discurso nacionalista/abertzale (que es lo mismo). Si a esta entrada, que aquí os dejo, le sumais la que os deje sobre las mayorías electorales en Euskal Herria, comprobareis en que consisten y sobre todo en que están preocupados los nacionalistas en su discurso.
Aquí os dejo otro artículo interesantísimo sobre la manipulación y tergiversación de la realidad social de este país que hace el discurso nacionalista/abertzale (que es lo mismo). Si a esta entrada, que aquí os dejo, le sumais la que os deje sobre las mayorías electorales en Euskal Herria, comprobareis en que consisten y sobre todo en que están preocupados los nacionalistas en su discurso.
sábado, 27 de febrero de 2010
La Inteligencia de Egibar por Manuel Montero
La inteligencia de Egibar. Recopilación de frases por Manuel Montero.
Os dejo otro enlace donde el profesor Manuel Montero hace una recopilación de frases del "amigo" Egibar, donde comprobareis la locuacidad del político nazionalista. No deja de repetir la palabra inteligencia. Cuando le oigais hablar o si perdeis el tiempo en leer alguan entrevista suya, fijaros cuantas veces pronuncia dicha palabra. Yo me he echado unas risas, espero que vosotros también. Al final sólo se me ha ocurrido una frase que decicarle al burukide: "NO SE COMO TANTA CABEZA DA PARA TAN POCO".
Sobre la última propuesta abertzale
El Parto de los Montes. Artículo de Manuel Montero
Hola, os dejo un enlace de un artículo buenísimo de Manuel Montero sobre la última propuesta abertzale, ésa que dicén que nos va a traer por fin la democracia a los vascos. Me descojono. Que la disfruteis, yo hasta me he echado unas risas.
Hola, os dejo un enlace de un artículo buenísimo de Manuel Montero sobre la última propuesta abertzale, ésa que dicén que nos va a traer por fin la democracia a los vascos. Me descojono. Que la disfruteis, yo hasta me he echado unas risas.
martes, 23 de febrero de 2010
Otra web amiga de la libertad
Fundación Para La Libetad
Hola, os dejo un enlace en el título de esta entrada de otra web imprescindible para entender "el conflicto vasco". Muy recomendable por la altura de los intelectuales que en ella dejan sus artículos de opinión. Que la disfruteis.
Hola, os dejo un enlace en el título de esta entrada de otra web imprescindible para entender "el conflicto vasco". Muy recomendable por la altura de los intelectuales que en ella dejan sus artículos de opinión. Que la disfruteis.
domingo, 21 de febrero de 2010
Datos históricos sobre Euskal Herria
¿Se aprobó la constitución en el País Vasco?
Para los desmemoriados o los amnésicos interesados de la historia de Euskal Herria os dejo un par de datos que considero muy relevantes sobre el daño que hacen algunos partidos políticos a base de repetir inexactitudes, tergiversaciones, verdades a medias (la peor de las mentiras) o mentiras disfrazadas de verdad sobre la historia de Euskal Herria. Inexactitudes, tergiversaciones o mentiras que a base de repetirlas de manera sistémica y continuada, terminan por asentarse en la psique de los ciudadanos hasta el punto que terminan disfrazándose en nuestro proceso mental como verdades históricas.
El primero de los datos es en referencia al referendum sobre la Constitución en en el País Vasco. En el enlace de arriba os dejo un estudio realizado por Pedro Hernandez Barbadillo de la Fundación Para La Libertad sobre el referendum en cuestión. Lo mejor de todo es que dicho estudio se realizó teniendo en cuenta los resultados del referendum sólo en el País Vasco, sin contar con Navarra. Si el estudio hubiera tenido en cuenta lo que los nacionalistas denominan Hego Euskal Herria, (esto es, Bizkaia, Araba, Gipuzkoa eta Nafarroa, que yo sepa), la abstención hubiera disminuído del 55'3% al 51'2%. De los votos emitidos para el conjunto de Hego Euskal Herria el 70'80% voto SÍ a la Constitución, mientras el 21'5 % voto explicitamente NO a la Constitución. Mi conclusión: La Constitución Española fue aprobada mayoritaria y abrumadoramente por el Pueblo Vasco ¿o nó? Tú que opinas.
Otro de los datos que os quiero traer a colación es la matraca de los partidos nacionalistas cuando hablan de que la mayoría social del Euskal Herria es nacionalista. Me he tomado la molestia de analizar los datos de las últimas elecciones al Parlamento Vasco de 2009 y las elecciones al Parlamento Navarro de 2007, así como contabilizar el voto nulo existentes en las dos elecciones y que fue promovido por Batasuna-ETA. El voto nulo aproximado referido a este mundo es de 111.000 votos para la suma de las dos elecciones mencionadas y para el conjunto de Hego Euskal Herria, una vez descontados los votos nulos técnicos que siempre hay en unas votaciones. Los votos a partidos claramente nacionalistas (PNV, EA, ARALAR, BATASUNA, NAFARROA BAI) ascendieron al 46'2% de los votos emitidos, mientras los votos a partitdos no nacionalistas (PSE, PP, UPN, CDN, UPyD, EB) ascendió al 49'8% de los votos emitidos. ¿Donde se encuentra pues en Hego Euskal Herria esa mayoría social nacionalista ( y no nacional socialista, ¡ojo!) de la que tanto se jactan? En los enlaces de arriba os dejos los resultados oficiales de ambas elecciones. Echar cuentas.
sábado, 20 de febrero de 2010
Cambio político en Euskadi.
Cambio político en Euskadi
Bueno, aquí os dejo un enlace de una página web imprescindible para entender lo que ha pasado y lo que está ocurriendo en Euskadi. Os la recomiendo fervorasamente porque todos los artículos que posee son de un altísimo nivel intelectual y probablemene os ayudaran a entender el problema político que hemos vivido y estamos viviendo en Euskadi. Yo me he permitido traeros como entrada la última parte de "Tejiendo la historia de la libertad", dedicada a la memoria de las víctimas de ETA, escrita por Joseba Arregi, uno de los intelectuales mejor y más cualificados del panorama político vasco. Os podeis adherir a la misma en el enlace correspondiente, comentar los artículos etc...Espero que os guste y os ilumine.
Bueno, aquí os dejo un enlace de una página web imprescindible para entender lo que ha pasado y lo que está ocurriendo en Euskadi. Os la recomiendo fervorasamente porque todos los artículos que posee son de un altísimo nivel intelectual y probablemene os ayudaran a entender el problema político que hemos vivido y estamos viviendo en Euskadi. Yo me he permitido traeros como entrada la última parte de "Tejiendo la historia de la libertad", dedicada a la memoria de las víctimas de ETA, escrita por Joseba Arregi, uno de los intelectuales mejor y más cualificados del panorama político vasco. Os podeis adherir a la misma en el enlace correspondiente, comentar los artículos etc...Espero que os guste y os ilumine.
La memoria de los asesinados por ETA
Una mirada a la historia de la violencia terrorista a lo largo de los últimos treinta años basta para ver la verdad de lo dicho en las anteriores líneas. La memoria concreta de los asesinados por ETA es el ejemplo que dota de fuerza a las ideas presentadas en las antecedentes reflexiones. La memoria de los asesinatos de ETA pone de manifiesto que nada de lo dicho sobre los riesgos de la libertad es una abstracción. La memoria de los asesinados por ETA muestra a las claras que el esfuerzo argumentativo por entender la democracia no es un mero esfuerzo mental sin conexión alguna con la realidad, sino algo necesario para entender esa memoria y hacer frente a lo que ha causado todos esos asesinatos.
Se trata de asesinatos. Ninguno de los que han sucumbido al terror de ETA quería dar su vida por nada. Los menos eran conscientes de su posible sacrificio a favor de la libertad de la ciudadanía. Todos querían vivir. La vida les fue arrebatada con violencia. Por ETA. Porque ETA no aceptó la transición. Porque ETA no aceptó la reforma. Porque ETA no aceptó el acuerdo entre los vascos que veían de forma diferente su relación con Euskadi. Porque ETA no aceptó la democracia española, no aceptó la Constitución, ni tampoco el Estatuto. Porque ETA no aceptó el estado de derecho, ni la diferencia, ni la pluralidad, es decir, la ciudadanía.
Cada asesinado por ETA es un monumento al Estado de derecho
Lo que ETA ha practicado todos estos años es la negación del elemento constitutivo del Estado de derecho, el monopolio legítimo de la violencia. Esta negación aparece en la argumentación de todo el entorno del movimiento terrorista: no condenan la violencia de ETA porque están en contra de todas las violencias. Por lo tanto también en contra de la violencia legítima del Estado. Pero sin monopolio de la violencia no hay Estado. Y sin legitimidad de ese monopolio, sin someterlo a la presión permanente de tener que legitimarse, no hay Estado de derecho.
No es ninguna casualidad que en las pocas elucubraciones teóricas del entorno de ETA se haya escrito con claridad que ETA está en contra del sistema Estado, no sólo en contra del estado español y del estado francés, sino en contra del sistema Estado como tal. Y sobre todo está en contra de la obligación que asume el Estado de derecho de tener que legitimar su poder. Porque ello supone una limitación del poder absoluto, una limitación de la soberanía, una limitación de la voluntad del pueblo, su sumisión al derecho.
ETA no puede aceptar ningún tipo de sumisión, ni siquiera al derecho -a los derechos humanos- porque el único derecho que está dispuesta a admitir es el derecho que bendice su violencia, su proyecto, su ideal, su sentimiento de pertenencia, su idea de la identidad vasca, su abstracción del pueblo vasco. Y ETA, como todo nacionalismo radical, no está en disposición a admitir limitación alguna a sus pretensiones, a sus deseos, que no otra cosa son sus llamados proyectos políticos: cauces políticos para la materialización absoluta de sus deseos y sentimientos -por eso prefieren tantas veces hablar de movimientos y de sentimiento en lugar de hablar de partido y de ideología-.
En cada asesinado ETA ha instaurado un monumento al Estado de derecho. En cada asesinado ETA ha pretendido acabar con el Estado de derecho, negándole el monopolio de la violencia y discutiendo la necesidad radical de tener que legitimar el poder. En cada asesinado ETA ha creado un monumento a la libertad que es el núcleo protegido y garantizado por el Estado de derecho. En cada asesinado ETA ha construido un obstáculo, imposible de superar, para su proyecto político.
Cada asesinado por ETA invalida su proyecto político
Porque ETA actúa en función de una meta política. Las víctimas seleccionadas por ETA lo han sido en función de esa meta política: o porque representaban el monopolio de la violencia del Estado, o porque representaban la diferencia, inadmisible para ETA, en la realidad vasca, porque poseían, al asesinarlos, la cualidad de hacerle la vida difícil al Estado, y obligarle así a negociar con ella, y destruir con ello su pretensión de ser Estado de derecho en el pleno sentido de la palabra: admitiendo que existe otra violencia que debe reconocer. Los asesinados por ETA lo han sido por ser obstáculos en la realización de su proyecto político. Un proyecto político en el que los individuos como sujetos de derechos y de libertades no tienen ningún sitio. Un proyecto en el que lo único que importa es el pueblo, el colectivo en el que está sumergido cada individuo y en el que alcanza sentido como individuo: borrándose en nombre del colectivo pueblo vasco. En el proyecto político de ETA todo tiene importancia menos las personas individuales: el territorio, el pueblo vasco, los derechos colectivos, la autodeterminación colectiva, la nación cultural etnolingüística -y sólo como consecuencia de ésta la nación política, pero nación política exclusivamente como voluntad general-, el reconocimiento del pueblo vasco.
El individuo, sus derechos y sus libertades brillan por su ausencia. Y por la misma razón brilla por su ausencia en este proyecto político la nación política, como asociación voluntaria de individuos soberanos. La política pierde el sentido de contexto de libertad, de gestión de libertad, para ser la satisfacción obligada de algo predeterminado al individuo. -No es ninguna casualidad que en todas las formulaciones nacionalistas radicales aparezca o bien una vuelta a fórmulas del Antiguo Régimen, o una huida a la rueda revolucionaria sin comienzo ni fin-.
Considerado así el proyecto político de ETA es un proyecto en el que la violencia no es sólo un medio que pudiera ser distinto, sino algo muy adecuado a los fines que persigue. Porque esos fines sólo son alcanzables ejerciendo una considerable violencia sobre la realidad social compleja y plural de la sociedad vasca. Porque esos fines sólo son alcanzables por encima del valor del individuo y de sus derechos y libertades, por encima de la consideración de los individuos vascos como ciudadanos.
Por esta razón la memoria de las víctimas asesinadas es una lección en los derechos de los ciudadanos. En cada asesinado ETA ha instaurado el ejemplo de lo que es un ciudadano: porque en cada uno de ello ETA ha despreciado violentamente al individuo, su derecho, su libertad, su diferencia constitutiva, su complejidad identitaria, su voluntad de asociación con otros individuos, su capacidad de acordar reglas de convivencia sin someterse a destinos predeterminados ocultos en colectivos abstractos. Cada víctima asesinada de ETA es una lección de ciudadanía: la lucha diaria y permanente por la libertad y la democracia sólo es posible sobre la memoria y el respeto a los que ETA ha asesinado precisamente porque no los consideraba, no podía considerarlos en el contexto de su proyecto político, ciudadanos.
La memoria de las víctimas es una cuestión profundamente política
La lucha por la libertad en la sociedad vasca se lleva a cabo en el campo de la memoria de las víctimas de ETA. Es un campo más amplio de lo que normalmente se cree. Es un campo más amplio del que ha llegado a ser aceptado en las tardías convenciones de lo políticamente correcto en Euskadi. Porque la memoria de las víctimas asesinadas por ETA es una memoria política. Y porque es una memoria política molesta, intranquiliza, desestabiliza las conciencias. Es difícil de entender que lo que durante tantos años ha sido el núcleo de toda la política vasca, el definidor supremo de la política vasca, pase a ser ahora, y de repente, algo sin relación alguna con la política, algo simplemente criminal.
Se trataría, si este intento llegara a buen puerto, de la forma más infame de hurtar a las víctimas de ETA de toda su dignidad, de todo su significado, de su condición de ciudadanos ejemplares de la historia contemporánea de Euskadi: significaría decir que no fueron asesinados en nombre de un proyecto totalitario político. Que fueron simples víctimas de la violencia criminal. Sería una nueva forma de asesinarlas, de robarles lo que les constituye como víctimas: la intención de ETA de eliminarlas del camino que conduce a la realización del proyecto político de ETA.
Este último esfuerzo por vaciar de contenido la memoria de las víctimas asesinadas por ETA, junto con muchos otros anteriores, dan testimonio de lo molesta que puede llegar a ser la memoria política de las víctimas. Esta memoria pone radicalmente en duda la legitimidad de un proyecto político, del proyecto político que las convirtió en víctimas. Esta memoria cuestiona directamente el proyecto político nacionalista de ETA y de todo su entorno, de ese entorno que todavía no sabe si quiere, o puede, o le dejan, condenar, sin condenar, a ETA. Esta memoria pone radicalmente en duda el proyecto revolucionario de ETA, el proyecto que trata de eliminar la realidad del Estado de derecho para colocar en su lugar un sujeto histórico revolucionario que sería ella misma y su poder y violencia supuestamente liberadores porque no desembocan en ninguna organización estatal.
Pero esta memoria política de las víctimas asesinadas por ETA también plantea una interrogante para todos los proyectos nacionalistas y les dice que si comparten el proyecto político de ETA en su vertiente nacionalista, su proyecto tampoco es legítimo. Y si no lo comparten, o no lo comparten del todo, que están obligados a plantear su proyecto político nacionalista de una forma radicalmente diferenciada del proyecto político de ETA. No es el nacionalismo en abstracto el que queda condenado en cada asesinado por ETA. Sí, empero, formas concretas de nacionalismo, aquellas que comparten fines con ETA, aquellas que no saben definirse de forma distinta al nacionalismo de ETA, aquellas que permanentemente están mirando de reojo a ETA, aquellas que, explícita o implícitamente, se estructuran mentalmente de la misma forma que el proyecto nacionalista de ETA.
Y no son los no nacionalistas quienes deben llevar a cabo el trabajo de establecer las diferencias adecuadas y necesarias. Son los propios nacionalistas vascos los que lo deben hacer. Pero nunca con cargo a la dignidad de las víctimas asesinadas. Nunca robándoles su significado político. Nunca por la vía fácil, por falsa, de liquidar nominalmente, ahora que interesa, la cualidad política de los crímenes de ETA. El salto mortal que implica pasar de afirmar que los presos de ETA son presos políticos, a afirmar que los atentados de ETA son simplemente crímenes y nada más, no es nada más que eso: un salto mortal sin red, sin argumentos, una farsa para intentar salirse de una soga que aprieta cada vez más, la soga de redefinir el proyecto nacionalista de forma autónoma respecto al proyecto político de ETA.
Nunca, ni en ningún lugar, ha sido posible tejer la historia de la libertad con la mirada puesta en el futuro sin soltar algunas ataduras del pasado. Tampoco el futuro en libertad de la sociedad vasca, el futuro en libertad de los ciudadanos vascos será posible si no sometemos a crítica las ataduras del pasado reciente. Y esas ataduras tienen mucho que ver con la postura que la sociedad vasca, que los vascos han, hemos, adoptado ante las víctimas asesinadas por ETA. La historia de esta posición es una historia de falta de libertad, es una historia de sometimiento, es una historia de huida ante el significado político de las víctimas asesinadas.
La memoria de las víctimas lucha contra el olvido de la historia real y, por ello, es un ejercicio de libertad
Esta falta de libertad se puede apreciar perfectamente en el ocultamiento de la mayor parte de esta breve, pero cruda historia, en los esfuerzos por olvidar la historia real recurriendo a la muy reciente repulsa generalizada de la sociedad vasca ante los asesinatos de ETA. Porque ahora, en los últimos tiempos, la mayoría de la sociedad vasca rechaza la violencia y el terror de ETA, porque ahora la sociedad vasca está dispuesta a arropar a las víctimas familiares de ETA, a mostrarles su cariño, incluso a rendirles homenajes, se quiere hacer ver que eso ha sido así a lo largo de estos últimos treinta años. Pero no es más que un acto de falta de libertad ante la propia historia.
Porque durante la mayor parte de estos últimos treinta años las víctimas asesinadas no han existido en el espacio social público vasco, porque a los largo de casi los últimos treinta años de historia vasca los asesinados de ETA no eran los asesinados de ETA, sino las víctimas del CONFLICTO. Porque a lo largo de muchos de esos últimos treinta años las víctimas asesinadas por ETA eran algo que se podía llegar a comprender, porque no había democracia real en Euskadi, porque nada había cambiado respecto a la dictadura de Franco, porque el pueblo vasco no era reconocido, porque el Estado, España, Francia pisoteaban los derechos colectivos de los vascos, los derechos de Euskal Herria, porque el Estado no reconocía al Pueblo vasco, a Euskal Herria y sus derechos, porque, de reclamar la desaparición de la violencia, era preciso exigir la desaparición de todas las violencias. Y la existencia misma del estado español era ejemplo cruel de la existencia de una violencia que, además, pretendía ser legítima.
La realidad de los asesinados por ETA ha sido una realidad que ha tenido que ir haciéndose sitio poco a poco contra el olvido, la animadversión, la irritación, la comprensión de los verdugos, el poder de ocultamiento del lenguaje, los intereses del nacionalismo vasco, el deseo de comodidad de demasiados. La sociedad vasca ha estado atrapada en esa maraña de miedo, comprensión, olvido, ocultamiento, comodidad, hipocresía, legitimación fácil de la violencia y el terror, disposición a exculpar lo que no debiera haber contado nunca con ninguna disculpa de ninguna clase. Ese estar atrapada de la sociedad vasca ha significado, y todavía sigue significando en la medida en la que no se la reconoce, falta de libertad, una falta seria de libertad para los vascos.
Porque no se trata sólo de ver ahora que la violencia de ETA nunca ha tenido sentido. Se trata de preguntarse por qué durante tanto tiempo hemos podido pensar, demasiados han podido pensar, que sí lo tenía. Porque no se trata sólo de pensar y sentir que las víctimas familiares de los asesinados por ETA necesitan el arrope y el cariño de las instituciones públicas vascas, y de los ciudadanos vascos, sino de mirarse al espejo y preguntarse: dónde he estado yo, qué he hecho yo, qué he pensado, qué he sentido, cómo me he comportado a lo largo de esta espeluznante historia de violencia y terror que ha surgido en el seno mismo de la sociedad vasca. Mientras no se lleve a cabo este ejercicio, al menos en intento, la sociedad vasca no será del todo libre, no se liberará de su propio pasado, un pasado del que no podemos sentirnos nada orgullosos.
De las dificultades de esta mirada crítica necesaria de nuestro propio pasado dan muestra los esfuerzos de lenguaje por ocultar el problema. Se habla de la necesidad de arropar y de dar cariño a las víctimas familiares de los asesinados. Se habla de la necesidad de una deslegitimación social de la violencia y de ETA. Pero se tiene mucho cuidado en no incluir el calificativo de político, ni en lo que se refiere al significado de las víctimas asesinadas, ni en lo que a la deslegitimación de ETA se refiere.
Pero no hay liberación de un pasado del que necesitamos librarnos criticando nuestro comportamiento si usamos el lenguaje para ocultar la realidad. Los asesinados fueron asesinado en nombre de un proyecto político. La violencia de ETA es una violencia política, de intencionalidad y de naturaleza política. No son crímenes pasionales, ni crímenes motivados por la avaricia. Lo que con la violencia de ETA, con la legitimación directa e indirecta de ETA ha estado en juego, es la definición política de la sociedad vasca, el valor del acuerdo político que constituye a la sociedad vasca como sociedad política, el Estatuto de Gernika.
Por estas razones, la deslegitimación de la violencia de ETA no puede ser menos que política si no quiere seguir incidiendo en una legitimación indirecta del terror. Por estas razones, la deslegitimación del terror de ETA debe ser una deslegitimación política, una crítica radical de su proyecto político. Por eso la memoria y el respeto de las víctimas asesinadas debe ser una memoria y un respeto profundamente políticos. Porque nos va en ello nuestra propia definición como sociedad política.
No nos libraremos del pasado si no lo reconocemos. Y no lo reconocemos cuando nos gustamos en la frase de que la sociedad vasca mayoritariamente ha condenado la violencia y se ha enfrentado a ETA. No reconocemos el pasado cuando queremos vernos en el espejo como la sociedad que siempre ha estado con las víctimas familiares de los asesinados. No reconocemos el pasado cuando olvidamos que no hemos querido ver a las víctimas familiares de los asesinados porque su presencia nos molestaba. Y su presencia nos molestaba porque nos colocaba frente a nuestra falta de crítica radical a ETA y su uso de la violencia. Su presencia nos molestaba porque sabíamos que nos obligaba a preguntarnos si no habíamos contribuido indirectamente a crear un ambiente, una atmósfera social, cultural, ideológica, simbólica, de lenguaje, en el que ETA podía respirar y sobrevivir.
La memoria de las víctimas asesinadas, el respeto a esa memoria es un ejercicio de libertad. Un ejercicio que no terminamos de hacer, porque no queremos vernos en nuestra historia de los últimos treinta años. Pero si no nos enfrentamos a esa historia, seguiremos atadas a ella, y ella nos dominará, e impedirá que podamos modelar el futuro con algo de libertad. En la posición que consigamos adoptar en relación a nuestra actitud respecto a las víctimas asesinadas se juega nuestra libertad futura.
La cuestión de la memoria de las víctimas y del respeto que les debe la sociedad vasca no es una cuestión de virtudes privadas, de cariño, de arrope. Es una cuestión profundamente política. Es una cuestión estrechamente ligada a la libertad de cada uno de nosotros. Y la libertad es el núcleo fundamental de la política. No la identidad, no la demarcación frente al extraño o extranjero. Cuánto menos la construcción del extraño o del extranjero y su elevación a la categoría de enemigo. ETA ha constituido a las víctimas asesinadas como preguntas radicales sobre nuestra voluntad de libertad.
La forma correcta de responder a esa pregunta radical sobre nuestra voluntad de libertad se encuentra el ámbito nuclear en el que se define el carácter político de una sociedad, en su definición como sociedad política, en sus documentos, en sus instituciones fundacionales. La sociedad vasca se definió como sociedad política en virtud del acuerdo estatutario, gracias al pacto estatutario, con todas sus consecuencias. En ese pacto se recoge la memoria, se institucionaliza la memoria de las víctimas de la guerra civil y de la dictadura de Franco. Esa memoria es un fundamento de libertad para la sociedad vasca.
Dar continuidad a esa conquista de libertad establecida en el acuerdo estatutario requiere hoy en día referir los fundamentos del acuerdo estatutario, del pacto estatutario que constituye políticamente a la sociedad vasca, a la memoria de los asesinados por ETA, porque esa referencia implica un nuevo compromiso con la libertad en el futuro. De esa manera la memoria de las víctimas quedaría institucionalizada en el ámbito que le corresponde, y los familiares de las víctimas asesinadas podrían pasar a gestionar su duelo en el ámbito privado, posibilidad que hasta ahora se les ha hurtado.
No es cuestión de promover una reforma estatutaria para introducir en el prólogo del mismo una frase que recuerde a las víctimas. No se trata de hacer de la mención explícita de las víctimas asesinadas un fetiche. Lo que importa es que en el Estatuto, en torno al Estatuto, como proclamación del Parlamento vasco, como acuerdo de todos los partidos políticos democráticos, en la figura que sea, se afirme solemnemente que la sociedad vasca sólo podrá entenderse políticamente con legitimidad democrática desde la proclamación del pluralismo, de la complejidad, del derecho a al diferencia interna, a la libertad de identidad y de sentimiento de pertenencia, porque en nombre de la negación de todo ello en la historia reciente vascos han matado y asesinado. Y que ello no puede volver a ocurrir.
Se trata de asesinatos. Ninguno de los que han sucumbido al terror de ETA quería dar su vida por nada. Los menos eran conscientes de su posible sacrificio a favor de la libertad de la ciudadanía. Todos querían vivir. La vida les fue arrebatada con violencia. Por ETA. Porque ETA no aceptó la transición. Porque ETA no aceptó la reforma. Porque ETA no aceptó el acuerdo entre los vascos que veían de forma diferente su relación con Euskadi. Porque ETA no aceptó la democracia española, no aceptó la Constitución, ni tampoco el Estatuto. Porque ETA no aceptó el estado de derecho, ni la diferencia, ni la pluralidad, es decir, la ciudadanía.
Cada asesinado por ETA es un monumento al Estado de derecho
Lo que ETA ha practicado todos estos años es la negación del elemento constitutivo del Estado de derecho, el monopolio legítimo de la violencia. Esta negación aparece en la argumentación de todo el entorno del movimiento terrorista: no condenan la violencia de ETA porque están en contra de todas las violencias. Por lo tanto también en contra de la violencia legítima del Estado. Pero sin monopolio de la violencia no hay Estado. Y sin legitimidad de ese monopolio, sin someterlo a la presión permanente de tener que legitimarse, no hay Estado de derecho.
No es ninguna casualidad que en las pocas elucubraciones teóricas del entorno de ETA se haya escrito con claridad que ETA está en contra del sistema Estado, no sólo en contra del estado español y del estado francés, sino en contra del sistema Estado como tal. Y sobre todo está en contra de la obligación que asume el Estado de derecho de tener que legitimar su poder. Porque ello supone una limitación del poder absoluto, una limitación de la soberanía, una limitación de la voluntad del pueblo, su sumisión al derecho.
ETA no puede aceptar ningún tipo de sumisión, ni siquiera al derecho -a los derechos humanos- porque el único derecho que está dispuesta a admitir es el derecho que bendice su violencia, su proyecto, su ideal, su sentimiento de pertenencia, su idea de la identidad vasca, su abstracción del pueblo vasco. Y ETA, como todo nacionalismo radical, no está en disposición a admitir limitación alguna a sus pretensiones, a sus deseos, que no otra cosa son sus llamados proyectos políticos: cauces políticos para la materialización absoluta de sus deseos y sentimientos -por eso prefieren tantas veces hablar de movimientos y de sentimiento en lugar de hablar de partido y de ideología-.
En cada asesinado ETA ha instaurado un monumento al Estado de derecho. En cada asesinado ETA ha pretendido acabar con el Estado de derecho, negándole el monopolio de la violencia y discutiendo la necesidad radical de tener que legitimar el poder. En cada asesinado ETA ha creado un monumento a la libertad que es el núcleo protegido y garantizado por el Estado de derecho. En cada asesinado ETA ha construido un obstáculo, imposible de superar, para su proyecto político.
Cada asesinado por ETA invalida su proyecto político
Porque ETA actúa en función de una meta política. Las víctimas seleccionadas por ETA lo han sido en función de esa meta política: o porque representaban el monopolio de la violencia del Estado, o porque representaban la diferencia, inadmisible para ETA, en la realidad vasca, porque poseían, al asesinarlos, la cualidad de hacerle la vida difícil al Estado, y obligarle así a negociar con ella, y destruir con ello su pretensión de ser Estado de derecho en el pleno sentido de la palabra: admitiendo que existe otra violencia que debe reconocer. Los asesinados por ETA lo han sido por ser obstáculos en la realización de su proyecto político. Un proyecto político en el que los individuos como sujetos de derechos y de libertades no tienen ningún sitio. Un proyecto en el que lo único que importa es el pueblo, el colectivo en el que está sumergido cada individuo y en el que alcanza sentido como individuo: borrándose en nombre del colectivo pueblo vasco. En el proyecto político de ETA todo tiene importancia menos las personas individuales: el territorio, el pueblo vasco, los derechos colectivos, la autodeterminación colectiva, la nación cultural etnolingüística -y sólo como consecuencia de ésta la nación política, pero nación política exclusivamente como voluntad general-, el reconocimiento del pueblo vasco.
El individuo, sus derechos y sus libertades brillan por su ausencia. Y por la misma razón brilla por su ausencia en este proyecto político la nación política, como asociación voluntaria de individuos soberanos. La política pierde el sentido de contexto de libertad, de gestión de libertad, para ser la satisfacción obligada de algo predeterminado al individuo. -No es ninguna casualidad que en todas las formulaciones nacionalistas radicales aparezca o bien una vuelta a fórmulas del Antiguo Régimen, o una huida a la rueda revolucionaria sin comienzo ni fin-.
Considerado así el proyecto político de ETA es un proyecto en el que la violencia no es sólo un medio que pudiera ser distinto, sino algo muy adecuado a los fines que persigue. Porque esos fines sólo son alcanzables ejerciendo una considerable violencia sobre la realidad social compleja y plural de la sociedad vasca. Porque esos fines sólo son alcanzables por encima del valor del individuo y de sus derechos y libertades, por encima de la consideración de los individuos vascos como ciudadanos.
Por esta razón la memoria de las víctimas asesinadas es una lección en los derechos de los ciudadanos. En cada asesinado ETA ha instaurado el ejemplo de lo que es un ciudadano: porque en cada uno de ello ETA ha despreciado violentamente al individuo, su derecho, su libertad, su diferencia constitutiva, su complejidad identitaria, su voluntad de asociación con otros individuos, su capacidad de acordar reglas de convivencia sin someterse a destinos predeterminados ocultos en colectivos abstractos. Cada víctima asesinada de ETA es una lección de ciudadanía: la lucha diaria y permanente por la libertad y la democracia sólo es posible sobre la memoria y el respeto a los que ETA ha asesinado precisamente porque no los consideraba, no podía considerarlos en el contexto de su proyecto político, ciudadanos.
La memoria de las víctimas es una cuestión profundamente política
La lucha por la libertad en la sociedad vasca se lleva a cabo en el campo de la memoria de las víctimas de ETA. Es un campo más amplio de lo que normalmente se cree. Es un campo más amplio del que ha llegado a ser aceptado en las tardías convenciones de lo políticamente correcto en Euskadi. Porque la memoria de las víctimas asesinadas por ETA es una memoria política. Y porque es una memoria política molesta, intranquiliza, desestabiliza las conciencias. Es difícil de entender que lo que durante tantos años ha sido el núcleo de toda la política vasca, el definidor supremo de la política vasca, pase a ser ahora, y de repente, algo sin relación alguna con la política, algo simplemente criminal.
Se trataría, si este intento llegara a buen puerto, de la forma más infame de hurtar a las víctimas de ETA de toda su dignidad, de todo su significado, de su condición de ciudadanos ejemplares de la historia contemporánea de Euskadi: significaría decir que no fueron asesinados en nombre de un proyecto totalitario político. Que fueron simples víctimas de la violencia criminal. Sería una nueva forma de asesinarlas, de robarles lo que les constituye como víctimas: la intención de ETA de eliminarlas del camino que conduce a la realización del proyecto político de ETA.
Este último esfuerzo por vaciar de contenido la memoria de las víctimas asesinadas por ETA, junto con muchos otros anteriores, dan testimonio de lo molesta que puede llegar a ser la memoria política de las víctimas. Esta memoria pone radicalmente en duda la legitimidad de un proyecto político, del proyecto político que las convirtió en víctimas. Esta memoria cuestiona directamente el proyecto político nacionalista de ETA y de todo su entorno, de ese entorno que todavía no sabe si quiere, o puede, o le dejan, condenar, sin condenar, a ETA. Esta memoria pone radicalmente en duda el proyecto revolucionario de ETA, el proyecto que trata de eliminar la realidad del Estado de derecho para colocar en su lugar un sujeto histórico revolucionario que sería ella misma y su poder y violencia supuestamente liberadores porque no desembocan en ninguna organización estatal.
Pero esta memoria política de las víctimas asesinadas por ETA también plantea una interrogante para todos los proyectos nacionalistas y les dice que si comparten el proyecto político de ETA en su vertiente nacionalista, su proyecto tampoco es legítimo. Y si no lo comparten, o no lo comparten del todo, que están obligados a plantear su proyecto político nacionalista de una forma radicalmente diferenciada del proyecto político de ETA. No es el nacionalismo en abstracto el que queda condenado en cada asesinado por ETA. Sí, empero, formas concretas de nacionalismo, aquellas que comparten fines con ETA, aquellas que no saben definirse de forma distinta al nacionalismo de ETA, aquellas que permanentemente están mirando de reojo a ETA, aquellas que, explícita o implícitamente, se estructuran mentalmente de la misma forma que el proyecto nacionalista de ETA.
Y no son los no nacionalistas quienes deben llevar a cabo el trabajo de establecer las diferencias adecuadas y necesarias. Son los propios nacionalistas vascos los que lo deben hacer. Pero nunca con cargo a la dignidad de las víctimas asesinadas. Nunca robándoles su significado político. Nunca por la vía fácil, por falsa, de liquidar nominalmente, ahora que interesa, la cualidad política de los crímenes de ETA. El salto mortal que implica pasar de afirmar que los presos de ETA son presos políticos, a afirmar que los atentados de ETA son simplemente crímenes y nada más, no es nada más que eso: un salto mortal sin red, sin argumentos, una farsa para intentar salirse de una soga que aprieta cada vez más, la soga de redefinir el proyecto nacionalista de forma autónoma respecto al proyecto político de ETA.
Nunca, ni en ningún lugar, ha sido posible tejer la historia de la libertad con la mirada puesta en el futuro sin soltar algunas ataduras del pasado. Tampoco el futuro en libertad de la sociedad vasca, el futuro en libertad de los ciudadanos vascos será posible si no sometemos a crítica las ataduras del pasado reciente. Y esas ataduras tienen mucho que ver con la postura que la sociedad vasca, que los vascos han, hemos, adoptado ante las víctimas asesinadas por ETA. La historia de esta posición es una historia de falta de libertad, es una historia de sometimiento, es una historia de huida ante el significado político de las víctimas asesinadas.
La memoria de las víctimas lucha contra el olvido de la historia real y, por ello, es un ejercicio de libertad
Esta falta de libertad se puede apreciar perfectamente en el ocultamiento de la mayor parte de esta breve, pero cruda historia, en los esfuerzos por olvidar la historia real recurriendo a la muy reciente repulsa generalizada de la sociedad vasca ante los asesinatos de ETA. Porque ahora, en los últimos tiempos, la mayoría de la sociedad vasca rechaza la violencia y el terror de ETA, porque ahora la sociedad vasca está dispuesta a arropar a las víctimas familiares de ETA, a mostrarles su cariño, incluso a rendirles homenajes, se quiere hacer ver que eso ha sido así a lo largo de estos últimos treinta años. Pero no es más que un acto de falta de libertad ante la propia historia.
Porque durante la mayor parte de estos últimos treinta años las víctimas asesinadas no han existido en el espacio social público vasco, porque a los largo de casi los últimos treinta años de historia vasca los asesinados de ETA no eran los asesinados de ETA, sino las víctimas del CONFLICTO. Porque a lo largo de muchos de esos últimos treinta años las víctimas asesinadas por ETA eran algo que se podía llegar a comprender, porque no había democracia real en Euskadi, porque nada había cambiado respecto a la dictadura de Franco, porque el pueblo vasco no era reconocido, porque el Estado, España, Francia pisoteaban los derechos colectivos de los vascos, los derechos de Euskal Herria, porque el Estado no reconocía al Pueblo vasco, a Euskal Herria y sus derechos, porque, de reclamar la desaparición de la violencia, era preciso exigir la desaparición de todas las violencias. Y la existencia misma del estado español era ejemplo cruel de la existencia de una violencia que, además, pretendía ser legítima.
La realidad de los asesinados por ETA ha sido una realidad que ha tenido que ir haciéndose sitio poco a poco contra el olvido, la animadversión, la irritación, la comprensión de los verdugos, el poder de ocultamiento del lenguaje, los intereses del nacionalismo vasco, el deseo de comodidad de demasiados. La sociedad vasca ha estado atrapada en esa maraña de miedo, comprensión, olvido, ocultamiento, comodidad, hipocresía, legitimación fácil de la violencia y el terror, disposición a exculpar lo que no debiera haber contado nunca con ninguna disculpa de ninguna clase. Ese estar atrapada de la sociedad vasca ha significado, y todavía sigue significando en la medida en la que no se la reconoce, falta de libertad, una falta seria de libertad para los vascos.
Porque no se trata sólo de ver ahora que la violencia de ETA nunca ha tenido sentido. Se trata de preguntarse por qué durante tanto tiempo hemos podido pensar, demasiados han podido pensar, que sí lo tenía. Porque no se trata sólo de pensar y sentir que las víctimas familiares de los asesinados por ETA necesitan el arrope y el cariño de las instituciones públicas vascas, y de los ciudadanos vascos, sino de mirarse al espejo y preguntarse: dónde he estado yo, qué he hecho yo, qué he pensado, qué he sentido, cómo me he comportado a lo largo de esta espeluznante historia de violencia y terror que ha surgido en el seno mismo de la sociedad vasca. Mientras no se lleve a cabo este ejercicio, al menos en intento, la sociedad vasca no será del todo libre, no se liberará de su propio pasado, un pasado del que no podemos sentirnos nada orgullosos.
De las dificultades de esta mirada crítica necesaria de nuestro propio pasado dan muestra los esfuerzos de lenguaje por ocultar el problema. Se habla de la necesidad de arropar y de dar cariño a las víctimas familiares de los asesinados. Se habla de la necesidad de una deslegitimación social de la violencia y de ETA. Pero se tiene mucho cuidado en no incluir el calificativo de político, ni en lo que se refiere al significado de las víctimas asesinadas, ni en lo que a la deslegitimación de ETA se refiere.
Pero no hay liberación de un pasado del que necesitamos librarnos criticando nuestro comportamiento si usamos el lenguaje para ocultar la realidad. Los asesinados fueron asesinado en nombre de un proyecto político. La violencia de ETA es una violencia política, de intencionalidad y de naturaleza política. No son crímenes pasionales, ni crímenes motivados por la avaricia. Lo que con la violencia de ETA, con la legitimación directa e indirecta de ETA ha estado en juego, es la definición política de la sociedad vasca, el valor del acuerdo político que constituye a la sociedad vasca como sociedad política, el Estatuto de Gernika.
Por estas razones, la deslegitimación de la violencia de ETA no puede ser menos que política si no quiere seguir incidiendo en una legitimación indirecta del terror. Por estas razones, la deslegitimación del terror de ETA debe ser una deslegitimación política, una crítica radical de su proyecto político. Por eso la memoria y el respeto de las víctimas asesinadas debe ser una memoria y un respeto profundamente políticos. Porque nos va en ello nuestra propia definición como sociedad política.
No nos libraremos del pasado si no lo reconocemos. Y no lo reconocemos cuando nos gustamos en la frase de que la sociedad vasca mayoritariamente ha condenado la violencia y se ha enfrentado a ETA. No reconocemos el pasado cuando queremos vernos en el espejo como la sociedad que siempre ha estado con las víctimas familiares de los asesinados. No reconocemos el pasado cuando olvidamos que no hemos querido ver a las víctimas familiares de los asesinados porque su presencia nos molestaba. Y su presencia nos molestaba porque nos colocaba frente a nuestra falta de crítica radical a ETA y su uso de la violencia. Su presencia nos molestaba porque sabíamos que nos obligaba a preguntarnos si no habíamos contribuido indirectamente a crear un ambiente, una atmósfera social, cultural, ideológica, simbólica, de lenguaje, en el que ETA podía respirar y sobrevivir.
La memoria de las víctimas asesinadas, el respeto a esa memoria es un ejercicio de libertad. Un ejercicio que no terminamos de hacer, porque no queremos vernos en nuestra historia de los últimos treinta años. Pero si no nos enfrentamos a esa historia, seguiremos atadas a ella, y ella nos dominará, e impedirá que podamos modelar el futuro con algo de libertad. En la posición que consigamos adoptar en relación a nuestra actitud respecto a las víctimas asesinadas se juega nuestra libertad futura.
La cuestión de la memoria de las víctimas y del respeto que les debe la sociedad vasca no es una cuestión de virtudes privadas, de cariño, de arrope. Es una cuestión profundamente política. Es una cuestión estrechamente ligada a la libertad de cada uno de nosotros. Y la libertad es el núcleo fundamental de la política. No la identidad, no la demarcación frente al extraño o extranjero. Cuánto menos la construcción del extraño o del extranjero y su elevación a la categoría de enemigo. ETA ha constituido a las víctimas asesinadas como preguntas radicales sobre nuestra voluntad de libertad.
La forma correcta de responder a esa pregunta radical sobre nuestra voluntad de libertad se encuentra el ámbito nuclear en el que se define el carácter político de una sociedad, en su definición como sociedad política, en sus documentos, en sus instituciones fundacionales. La sociedad vasca se definió como sociedad política en virtud del acuerdo estatutario, gracias al pacto estatutario, con todas sus consecuencias. En ese pacto se recoge la memoria, se institucionaliza la memoria de las víctimas de la guerra civil y de la dictadura de Franco. Esa memoria es un fundamento de libertad para la sociedad vasca.
Dar continuidad a esa conquista de libertad establecida en el acuerdo estatutario requiere hoy en día referir los fundamentos del acuerdo estatutario, del pacto estatutario que constituye políticamente a la sociedad vasca, a la memoria de los asesinados por ETA, porque esa referencia implica un nuevo compromiso con la libertad en el futuro. De esa manera la memoria de las víctimas quedaría institucionalizada en el ámbito que le corresponde, y los familiares de las víctimas asesinadas podrían pasar a gestionar su duelo en el ámbito privado, posibilidad que hasta ahora se les ha hurtado.
No es cuestión de promover una reforma estatutaria para introducir en el prólogo del mismo una frase que recuerde a las víctimas. No se trata de hacer de la mención explícita de las víctimas asesinadas un fetiche. Lo que importa es que en el Estatuto, en torno al Estatuto, como proclamación del Parlamento vasco, como acuerdo de todos los partidos políticos democráticos, en la figura que sea, se afirme solemnemente que la sociedad vasca sólo podrá entenderse políticamente con legitimidad democrática desde la proclamación del pluralismo, de la complejidad, del derecho a al diferencia interna, a la libertad de identidad y de sentimiento de pertenencia, porque en nombre de la negación de todo ello en la historia reciente vascos han matado y asesinado. Y que ello no puede volver a ocurrir.
EA exige a Ares que la Ertzaintza flexibilice su acoso a ETA
La noticia no tiene desperdicio. Después de practicamente desaparecer de la escena política vasca tras las últimas elecciones autonómicas, EA se ha convertido en el partido "correveydile" de la masa sociológica de ETA y sus franquicias políticas. Son los "relator" validantes de las apuestas posibilistas con que se están presentando Batasuna y cía.ante los ciudadanos vascos. El nivel de exigencia de EA hacia este mundo es pavorosamente nulo depués de todos los fracasos y decepciones que hemos vivido los ciudadanos de este país. Se creen a pies juntillas lo que dicen, y lo que es peor, intentan convencernos a los demás de las maravillas de las nuevas propuestas de la izquierda abertzale. La última de todas, solicitar que la Ertzaintza flexibilice su acoso a ETA para facilitar no sé que proceso. Como si la Ertzaintza fuera una policía privada de alguien, que actua en función de intereses privados. Las policías en los estados de derecho, están sometidos al mismo y por lo tanto, y entre otras obligaciones, están obligadas a prevenir y perseguir el delito, hallá donde se cometa y sea quien lo cometa, sin injerencias políticas, ni partidistas, al servicio exclusivo de la sociedad a la que sirven. En muchos casos se hará mejor, en otros peor y en casi todos con margen de mejora.
Pero si es cierto, como dicen, que la izquierda abertzale ha apostado definitivamente por las vías puramente políticas, democráticas y pacíficas, sin esperar a lo que diga o haga ETA, entonces, ¿En que debe influir el trabajo policial en la lucha antiterrorista?, ¿No debieran de darles lo mismo los resultados que obtenga la Ertzaintza en la desarticulación de ETA?, es más, ¿No debieran apoyar a la Ertzaintza, Policía Nacional y Guardia Civil en su lucha contra ETA?.
Creo que esta noticia y esta petición demuestra a las claras,donde se encuentra todavía la izquierda abertzale, cual es su posición real ante ETA y que, todavía ,siguen y seguirán dependiendo de las decisiones de la banda terrorista. ¿Tanto cuesta pedir explícitamente que abandonen las armas, de manera unilateral, incondicional, absoluta y apriorística a cualquier inicio de propuesta política? Sólo así seria creible lo que proponen. Mientras me remito al refrán:
"Nunca convencerás a un ratón de que un gato negro no trae mala suerte"
Concentración día 19 de febrero 2010
Bueno, hoy nos hemos concentrado como cada día 19 para recordar a Edu. Ha sido una concentración durilla porque por primera vez en ocho meses el tiempo no nos ha respetado y nos ha caido un chaparrón, que casualmente, ha comenzado justo a las siete de la tarde y ha finalizado a las siete y cuarto, vamos justo lo que dura la concentración. Aparte de la lluvia, viento y frío.
Como casi siempre hemos estado los mismos. Quiero agradecer a todos los familiares que siempre nos acompañan, a los concejales del PSE y del PP de diferentes municipios, a los familiares de Inaxio Uría, que nunca fallan, pero sobre todo esas personas anónimas, vecinos del barrio y también de fuera, que nos acompañan cada mes. Ellos son los auténticos poseedores del mérito de todo esto. Gracias a esa gente anónima que con su presencia quiere demostrar, no sólo su solidaridad, cercanía y afecto a nuestra familia, sino, también que poseen el valor ético y moral de levantar la voz contra los que sistematicamente vulneran los derechos individuales del ciudadano vasco.
Pero, en mi opinión, hoy ha sido un día especialmente duro, y no por las inclemencias del tiempo que hemos sufrido en las concentración, sino por las ausencias notables, que hoy más que nunca, se han dejado notar. Me refiero a que no ha habido durante la concentración ningún representante de nuestro Gobierno Vasco, ni de la prensa. Y digo que ha sido un día duro porque uno no entiende que no haya en todo el entramado institucional de nuestro Gobierno Vasco ni una sóla persona que se hubiera podido acercar a la concentración. Maixabel Lasa nos justificó hace unos días su ausencia por motivos familiares, humanamente entendibles, pero incompresiblemnte, uno no llega a entender que en toda la Dirección de Atención a las Víctimas del Terrorismo no haya ni una sóla persona que le pueda sustituir, durante quince minutos, un día del mes. Probablemente sus asesores, a los que sí se les vé en actos organizados por otros colectivos, siempre tienen un plan mejor en su agenda que estar en una concentración en apoyo a una familia víctima del terrorismo. Tampoco ni un sólo representante del Gobierno Vasco, a diferencia del acto en recuerdo de Fernando Buesa y Jorge Díaz Elorza del pasado miércoles, donde sí acudieron, y al que no pudo acudir finalmente Paqui por motivos que todos conoceis. Y Finalmente, hoy es la primera concentración en la que la prensa no ha hecho acto de presencia.
Como sabeis, estamos asistiendo a un momento político diferente por primera vez en la historia contemporánea de la política vasca, con un gobierno no nacionalista con un objetivo muy claro, intentar normalizar este país, intentando recuperar espacios morales y éticos, cívicos, políticos y de derecho,siendo uno de su pilares la deslegitimación del terrorismo y el apoyo, reconocimiento y reparación de la dignidad de las víctimas de éste. Se ha dicho, y se dice, que durante mucho tiempo esta sociedad ha estado mirando hacia otro lado, que pasaba de puntillas y sin molestar, ante la infamia e ignominia que suponia cada persona, cada ciudadano asesinado por ETA. Las editoriales de los periódicos, así como los intelectuales que, acertadamente, escriben a menudo en ellos, llenan líneas y columnas en sus diarios hablando de la barbarie terrorista, de la deslegitimación del terrorismo, del apoyo a las víctimas, etc...
¿Pero realmente que hacemos cada uno de nosotros, desde los políticos que nos gobiernan hasta la prensa que denuncia, si cuando hay un acto de reconocimiento en memoria de un víctima del terrorismo somos incapaces de acudir unos y de cubrir la noticia otros? ¿Con que legitimidad vamos a pedir a los ciudadanos de este país que secunden este tipo de actos o muestren su apoyo a los mismos?
Hoy ha sido un día duro, pero os dejo a todos vosotros que reflexioneis sobre estas preguntas y aporteis las respuestas. Muchas gracias por vuestro tiempo.
martes, 16 de febrero de 2010
Sentencia plaza Argala
Con fecha 25 de enero de 2010 el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº 5 de Bilbao ha dictado sentencia estimatoria del recurso intepuesto por la Asociación Dignidad y Justicia contra la inactividad del Ayto. de Arrigorriaga ante la solicitud del recurrente (DyJ) para la retirada de símbolos, nombres de calles, plazas y parques y cualesquiera otras referencias públicas que existan en el municipio dedicados a "Argala" u otros integrantes de la organización ETA, por no ser conforme a derecho y , en consecuencia condena a la Corporación demandada a la retirada de la placa con la denominación de "Argala"...
Aún con todo, lo mejor es que el Alcalde, por fín, no va a volver a recurrir esta sentencia, por lo que deberá acatar la misma y retirar la placa de una vez, con lo que se facilita así las futuras iniciativas de reconocimiento y homenaje a Edu. Nos gustaría que además de acatarla por imperativo legal, la compartiera juridica, moral y éticamente, aunque, repetimos, nos sentimos agradecidos por el gesto.
Lo que sí queremos que conste de forma clara y expresa es nuestro profundo y sincero agradecimiento a la Asociación Dignidad y Justicia por su perseverancia, insistencia y convicción contumaz en judicializar estos asuntos y poder ofrecer a todas las víctimas del terrorismo un poco más de dignidad, justicia, libertad y memoria.
Aún con todo, lo mejor es que el Alcalde, por fín, no va a volver a recurrir esta sentencia, por lo que deberá acatar la misma y retirar la placa de una vez, con lo que se facilita así las futuras iniciativas de reconocimiento y homenaje a Edu. Nos gustaría que además de acatarla por imperativo legal, la compartiera juridica, moral y éticamente, aunque, repetimos, nos sentimos agradecidos por el gesto.
Lo que sí queremos que conste de forma clara y expresa es nuestro profundo y sincero agradecimiento a la Asociación Dignidad y Justicia por su perseverancia, insistencia y convicción contumaz en judicializar estos asuntos y poder ofrecer a todas las víctimas del terrorismo un poco más de dignidad, justicia, libertad y memoria.
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